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En ley seca todo el mundo peca
Durante las noches del viernes y el sábado, anteriores a las elecciones rigió la ley seca. ¿Qué tanto se cumplió en la ciudad?

Juliana Uribe y Juan Pablo Henríquez
Estudiantes

“Muchachos...
Esta noche me emborracho, bien
Me emborracho bien borracho
Pa´ olvidarme de su amor.”

(La Mosca)

 

Dos músicos, sentados en la plazoleta de la Urbanización Carlos E. Restrepo, cantan desafiando la ley seca, mientras los peatones buscan entre las pocas alternativas que ofrece la noche de este fin de semana.

 

A las tres de la tarde del sábado 27, tres típicos borrachos del centro de Medellín, Ernesto, Pacho y Jairo, en su intermitente sobriedad, reniegan de la escasez de licor. De  pronto, Pacho irrumpe con un grito esperanzador: “¿cuál escasez?,  si por el Teatro Pablo Tobón  hay licor”.

–Nooo -grita Jairo - yo no voy a pedirle licor a nadie.

 

En esta ley seca las personas madrugaron, compraron licor antes de las seis de la tarde del viernes, convirtieron sus casas y calles cercanas en los lugares propicios para reunirse a tomar. “Porque si el trago es de la casa no es ilegal”, dicen algunos.

 

En un recorrido por la ciudad en noche de ley seca, encontramos que los ciudadanos no la cumplen plenamente, s ino que desarrollan diferentes formas para conseguir licor a lo largo del fin de semana de elecciones.

 

Los parques, usualmente utilizados por la gente para reunirse y tomar, como el los parques El Poblado y el Periodista y las Plazoletas de la Nueva Villa del Aburrà y Carlos E. Restrepo, quedaron solos y los establecimientos cerraron temprano. Letreros improvisados en cartulina anunciaban café, comidas  y cócteles sin licor.

 

Muchas  personas se quedaron en sus casas tomando, organizaron asados y fiestas de disfraces. El vernes 26, se vio a mucha gente salir de los diferentes supermercados de la cuidad con su dotación personal para el fin de semana

 

 Botellas de  aguardiente o ron, six pack de cerveza o cajas de vino, fueron las opciones escogidas por las 32 personas que entre las cinco y seis de la tarde del viernes, tomaron 101 productos en el Éxito de Unicentro, siempre mirando el reloj y el letrero “Por ley seca el almacén suspende la venta de licor después de la seis de la tarde”, mientras otros llegaron tarde y se quedaron detrás de la cinta naranja fluorescente que cercó esta zona del almacén.

 

Caminando por las calles de la ciudad la noche antes de elecciones, las tiendas de barrio se convirtieron en la alternativa perfecta para aquellos que llegaron tarde o no se percataron de la ley seca, sino hasta el momento en que se les negó la venta en algún almacén o establecimiento. En las tiendas, la condición para la venta era muy sencilla: “sí le vendo, pero para llevar, porque si los ven aquí me cierran la tienda, ah! Y si los llegan a ver en la calle dicen que lo trajeron de la casa”.

 

Vendían cerveza en vaso de plástico, medias de aguardiente, ron por tragos.  “Eso sí, tomándoselo bien rápido y sin dar mucho visaje”, dice Álvaro, dueño de una de las tiendas que no cerró temprano. “La policía pasa mucho por aquí, hace un rato estaban unos muchachos tomándose unos rones y pasó la patrulla, cogí ligero las copas y cuando dieron la vuelta para revisar yo ya tenía unas gaseosas sobre la mesa”.

 

Julián, un joven que se encontraba con sus amigos tomando vino de manzana en la Plazoleta de la Nueva Villa del Aburrá, lo consiguió dos cuadras abajo.  “El cucho no es carero, pero por ley seca le sube el precio, uno le pide rebaja por ser cliente”.

 

Muchos a los que se le preguntó por qué tomaba en ley seca, argumentaron que era por puro vicio o porque no encuentran en la noche del fin de semana ninguna otra cosa para hacer. Se preguntan el porqué de la Ley seca.



Fecha de Publicacion: 28-OCT-2007 03:08 AM
Ultima Actualizacion: 04-JUN-2010 11:48 AM

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