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“A esta gente sólo le falta entrar a la urna”
El control para la distribución indebida de propaganda política puede verse en algunos sitios de votación, aquí varios casos.

Laura Mendoza Arroyave - María del Pilar Camargo Cruz

Estudiantes

 

Gorras, volantes, camisetas, tarjetas, simulacros de tarjetones, afiches y hasta una chaqueta camuflada se encuentran en un rincón del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM), todos son elementos con promoción proselitista que comprometen a  la totalidad de los candidatos inscritos, sin dejar que ninguno brille por respetar la normatividad. Incluso se decomisaron bolsas de cauchos que amarrarían cientos de tarjetas clandestinas con función de calendario.

 

“Deje de joder señor que aquí no estamos jugando”, dice la sargento Marina al hombre que insiste en pedirle el nombre completo a su compañero policía, quien le acaba de decomisar una bolsa con más de doscientos volantes de la campaña del candidato a la Gobernación de Antioquia, Luis Alfredo Ramos. Esta escena sucede en la entrada del puesto de votación del ITM a los ojos de varios ciudadanos que se disponen a votar.

 

“Hermano, usted no puede trabajar con eso aquí”, le explica uno de los electores de la fila al señor de unos 45 años, que se excusa por no conocer el decreto 3950, que fija las restricciones a la divulgación de la publicidad política y el  proselitismo en el día de elecciones.

 

“Están prácticamente acá encima, a esta gente sólo les falta entrar a las urnas”, expresa el patrullero Luis Delgado Otálvaro, después de incautar otra bolsa con volantes de promoción electoral. La propaganda se recoge como basura para ser quemada; otro de los policías recuerda que esta infracción no tiene penalización, pero se sorprende, “estos candidatos votan la plata como un berraco”. Este último oficial  asegura tener más de 20 denuncias en su contra por parte de los ciudadanos infractores, debido a los decomisos hechos hasta el momento.

 

Anderson Cano, un “escobita” trabajador de las Empresas Varias de Medellín, madrugó para llegar a las 6:00 a.m. a Córdoba con carrera 42 y barrer todos los alrededores del Instituto Educativo CEFA, otro punto de votación del Centro de la ciudad. “Recojo propaganda política de todos los partidos en las seis o siete vueltas que hago a este sector, pero este año está suave, la actual Administración no permite los repartidores y  la ciudadanía se ha vuelto más educada”.

 

Los repartidores que ahora se conocen elegantemente como Colaboradores y traen su respectiva camiseta y cinta amarrada al brazo, se arriesgan a pasar los 50 metros de distancia a los puestos de votación por necesidad, “mucha gente no sabe todavía por quién votar y a mí por pertenecer a la campaña y repartir esto me pagan el mínimo”, confiesa Marta Ortiz*,   un ama de casa de 28 años, miembro de la campaña del candidato al Concejo de Medellín, Juan David Arteaga.

 

Caminar el Centro es conocer la infracción de la norma: Policías que conversan con repartidores de volantes y carros atiborrados de propaganda política que nadie controla es el paisaje del 28 de octubre.

 

*Nombre cambiado por petición de la fuente.

 

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Fecha de Publicacion: 28-OCT-2007 03:12 AM
Ultima Actualizacion: 04-JUN-2010 11:45 AM

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