La conciencia democrática y los intereses personales fueron las dos tendencias principales que marcaron las razones por las que votaron los medellinenses.
Carlos Mario Cano Restrepo
Estudiante
Las jornadas electorales del 28 de octubre estuvieron marcadas por la agilidad y la falta de organización al brindar la información en los procesos de votación. En ellas se encontraron personas de diversas edades que asistieron a las urnas, una de ellas fue José Madrid Sierra quien sugirió: “vote porque usted tiene conciencia democrática, no vote por votar”.
La conciencia democrática y el valor del voto fueron algunas de las razones por las que votaron los medellinenses, como fue el caso de Ana Isabel Ospina quien indicó que votó para hacer parte de la democracia y para no dejar que otros eligieran por ella. A esto Maria Elena Ramírez añadió: “voto porque hago uso de mi derecho democrático, porque mientras seamos democráticos tenemos que salir a votar”.
A pesar de ello, no todos tuvieron motivaciones democráticas al momento de sufragar: el descuento del 10% en las universidades públicas, los intereses familiares, la facilidad –si se vota- para adquirir cargos con el Estado, los sufragios por amistad, la oportunidad de ganar horas de descanso y las empresas que obligan a los empleados a apoyar a unos candidatos específicos fueron otras de las razones que también influenciaron el voto de los medellinenses.
Uno de los casos más representativos de esta actitud es el de Ramiro Posso que afirmó: “yo voto porque me dan descuento en la Universidad, cuatro horas de descanso en el trabajo y porque quiero hacer parte de los que deciden en este país”.
Anécdotas electorales
En estas elecciones por alcaldes, gobernadores y corporaciones públicas también se dieron anécdotas curiosas. Uno de los aspectos que llamó la atención en la jornada electoral fue el temor de los ciudadanos al momento de introducir su dedo índice derecho en el tarrito blanco que albergaba la tinta negra, “algunas personas se asustaban porque pensaban que se iban a quemar”, afirmó Gloria Patricia Gómez, uno de las 24.469 jurados de votación de estas elecciones entre los que se incluyeron a los jóvenes universitarios.
Los jurados electorales observaron con decepción cómo se repite elección tras elección la desinformación de las personas que creen que pueden llegar a votar al Palacio de Exposiciones y al Estadio sin necesidad de inscribir sus cédulas.
Pese a los despistados había otros que incluso revisaban con anterioridad por internet el lugar específico en el que debían votar. En general, los ciudadanos afirmaron que para aquellos que tenían claros los candidatos de predilección resultó fácil y ágil el proceso de votación en el que en varios casos el “pastelito” jugó un papel fundamental como herramienta de pedagogía electoral.
Nunca faltan los que no están familiarizados con los mecanismos electorales como Alejandro Márquez que asistió con sus dos hijos menores a votar pero no eligió candidatos ni por Asamblea ni por Concejo porque no conocía las propuestas ni tenía clara la forma de elegirlos. No faltaron los que llegaron a las urnas sin saber realmente por quién iban a votar ni tampoco se dejaron de ver las personas confundidas en los cubículos de votación.
A pesar de las confusiones al momento de elegir se percibe
en algunos ciudadanos que tienen criterios claros para escoger a sus candidatos. Es la garantía para exigir a sus dirigentes el cumplimiento de sus promesas.