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UPB construye muros con fibra de plátano
Investigadores de la UPB optimizan desechos del plátano para construir tableros que reemplazarían a los tradicionales muros de madera y yeso.

 

Un proyecto de investigación con un aporte ambiental y social que beneficiaría a las comunidades plataneras cuyos ingresos surgen en gran medida solo a partir de la venta del fruto. Labor conjunta con la Fundación Social Coorbanacol que proyecta el trabajo entre Universidad – Empresa por el bienestar ambiental y social del país.

 

 

Uno de los principales productos de exportación de Colombia pertenece a la industria bananera y platanera. Países como Ecuador, Costa Rica, República Dominicana y Filipinas, se caracterizan también por ser importantes productores y exportadores de estos frutos.

 

Para Colombia y el mercado latinoamericano, Europa es un potencial cliente. Se calcula que de los 3,5 millones de toneladas de banano que importa la Unión Europea, 2,7 millones son de los países latinoamericanos. Sin embargo, más allá de la estrategia comercial, de la constante odisea de los empresarios por equilibrar los aranceles con Europa y de la realidad actual de los cultivadores, existen algunos aspectos de carácter ambiental y social que afectan directamente a los cultivadores de banano y plátano.

 

 

Más que un dulce frutal

El banano y plátano son frutales cuyo origen se considera del Sureste Asiático, pertenecen a la misma familia botánica y los conforman las hojas, el seudotallo o falso tallo y el raquis o vástago. De la planta, solo el 12% se considera comercializable, que es el fruto. El otro porcentaje se convierte en un residuo agrícola.

 

 “Esos cultivos generan casi 4 millones de toneladas métricas de residuos al año, además, se demoran muchos meses en degradarse, y al enterrarlos generan una presión muy alta al suelo, malos olores y líquidos tóxicos que afectan considerablemente al medio ambiente. Si nosotros logramos remover parte del cuerpo vegetal y sacar las fibras, los procesos de degradación serían mucho más rápidos”, explica Piedad Gañán, investigadora del Grupo de Investigación en Nuevos Materiales –GINUMA, de la UPB.

 

A partir de esta problemática ambiental, investigadores bolivarianos decidieron emprender un trabajo cuyo eje central fuera el hecho de buscar nuevas posibilidades de comercialización para los cultivadores a través de la optimización de los desechos. Trabajo que comprendería el estudio de las propiedades mecánicas de estos dos frutos, pero que a partir de los resultados, una de las líneas de aplicación consistiría solo en trabajar con el plátano.

 

“Nosotros conocemos muy bien la fibra del plátano y del banano. Esto ha sido un estudio que empezó desde el 2000. En una de las aplicaciones de la fibra y de los desechos, nos condicionó más una razón social que técnica: con la Fundación Social Corbanacol identificamos que los cultivadores de plátano son pequeños propietarios, y grandes familias. Ellos trabajan tres días, pero entonces ¿qué hacen durante toda la semana? Además, las posibilidades del comercio se les abriría mucho más si con investigaciones como la nuestra el platanero tuviera la posibilidad de vender la fruta, pero también la fibra”, agrega Piedad Gañán.

 

Cabe señalar que las oportunidades comerciales del plátano y del banano son muy diversas. El banano goza de gran popularidad en el mundo, y en el imaginario colectivo se sabe que es solo pelarlo y comerlo. Sin embargo, el plátano no goza de tal fama. “Un europeo no sabe comer plátano, al igual que la yuca y el ñame. Por eso con los cultivadores aprendimos que este es un fruto étnico, se refiere a que lo tuviste que aprender a comer. En Europa sí se vende plátano, pero lo compran los latinos, los africanos y los asiáticos que los sabemos comer. ¿Cómo sería un europeo tratando de pelar un plátano? Está más asociado a una tradición, a una forma de vivir. Así que son muy diferentes las posibilidades comerciales de estos hermanos botánicos”, añade Piedad.

 

 

Muros con fibra de plátano

Algunas fibras han servido para elaborar telas, tapetes, puertas y artesanías. Precisamente esta es la esencia del trabajo del Grupo de Investigación en Nuevos Materiales –GINUMA, de la UPB: darle a las fibras naturales otras posibilidades de aplicación con base en la búsqueda de estos nuevos materiales que ofrece el entorno. 

 

Con el conocimiento del presente de los cultivadores de plátano, de los desechos, y de la necesidad de nuevas posibilidades de comercialización de esta fibra natural, el GINUMA le propuso a algunos arquitectos investigadores de la Universidad Pontificia Bolivariana que en un trabajo interdisciplinar buscaran una nueva incorporación de valor a esta fibra, que según estudios de ingeniería, contaba con apropiadas características mecánicas.

 

“Los ingenieros identificaron las resistencias de la fibra del plátano, y en la caracterización se encontraron con unas altas propiedades mecánicas, sobre todo de esfuerzos a tensión, como alargar las fibras. De acuerdo con las características originales de este material, lo que consideramos fue que podría sustituir la madera de los tableros aglomerados o el yeso de los tableros del tradicional drywall”, explica Alejandro Restrepo, arquitecto investigador del Laboratorio de Experimentación y Estudios Técnicos en  Arquitectura -LEET.

 

Un punto a favor de la aplicación desde un concepto arquitectónico es la renovación de la materia prima en la construcción de estos muros. En primera medida, la fibra del plátano tiene una alta renovación, es decir, el plátano se cultiva todo el año en Colombia, razón que contrasta con los cinco o diez años que demoraría en crecer un árbol para convertirse en una especie maderable y elaborar los tableros aglomerados de madera.

 

En segunda medida, la fibra del plátano reemplazaría al yeso del conocido drywall, cuya materia prima se extrae de las canteras de piedra que se tienen que pulverizar.

 

“Son materiales con la misma composición pero con diferentes densidades: un tablero es más denso, para que sea visto en un espacio interior como muro separador. También se podría usar para clósets, puertas, camas y mesas. Este reemplazaría la madera. Por su parte, otro material menos denso, reemplazaría el drywall, que se utiliza en mayor medida para los cielos falsos, y también para muros separadores en espacios internos. Se puede manipular con bisturí, se puede forrar en cartón para darle todos los acabados del mismo sistema del drywall, es decir, con cintas, masilla, lija, y pintura, puede tener la apariencia de una pared completamente blanca y estucada”, ilustra Alejandro Restrepo.

 

 

Cómo se hizo

Ingenieros investigadores del GINUMA, recibieron de la Fundación Social Corbanacol la fibra de plátano necesaria para estudiarla e identificar sus  propiedades mecánicas de para resistir al estirarlas y su capacidad de elongación. Después del estudio, ingenieros y arquitectos extrajeron la fibra de la vena de la hoja del plátano, que es cartílago central de donde sales las alas de la hoja.

 

“Esta fibra la ponemos en una desfibradora, que convierte esa vena en múltiples pelos. Estos pelos se cortan a una distancia y se ubican en diversas direcciones para atender el esfuerzo que el tablero necesita para su resistencia. Al secar esas fibras y al multidireccionarlas, se impregna de un aglutinante que fija las fibras entre sí y que le da mayor densidad al tablero. Posteriormente, se ponen en unas planchas, con calor y presión se obtienen los tableros de 1.22 x 2.44. Son fibras aglomeradas secas, con un aglutínate, con una prensa al calor, presión y tenemos entonces los tableros”, explica Alejandro.

 

Con el resultado de esta investigación, los cultivadores de plátano podrán diversificar su producto más allá de la sola venta de la fruta. Además, abre la posibilidad de pensar en una industria a gran escala de tableros aglomerados ecológicos con fibra natural de plátano, que apuntarían a una inmersión en el mercado local e internacional

 

Una investigación cuya esencia comparte el sentido de ser un trabajo interdisciplinar entre ingenieros y arquitectos. Una proyecto que se comprometió desde un principio con la búsqueda de nuevas alternativas no solo por el bienestar económico de las familias cultivadoras de banano y plátano, sino también con nuevas propuestas que desde la Universidad Pontificia Bolivariana generen alternativas amigables con el ambiente.

 

 

Proyecto ganador del Premio Nacional Corona Pro Hábitat

 

La UPB ocupó los dos primeros lugares en el Premio Nacional Corona Pro Hábitat, tradicional concurso que reconoce los mejores proyectos colombianos en las áreas de Ingenierías, Diseño Industrial y Arquitectura.

Con el proyecto “Alternativas para la construcción de vivienda social generadas desde los residuos fibrosos de la agroindustria platanera”, la UPB logró el primer lugar en el campo de  ingenierías. 

 

 Investigación en conjunto por: Grupo de Investigación en Nuevos Materiales- GINUMA; Laboratorio de Estudios y Experimentación Técnica en Arquitectura – LEET; Fundación Social Corbanacol; y Grupo de investigaciones Clima, Arquitectura y Urbanismo de UPB Seccional Montería.

 

 



Fecha de Publicacion: 28-ENE-2010 02:18 PM
Ultima Actualizacion: 28-ENE-2010 02:24 PM

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