Agencia de Noticias - UPB Medellín. Cada año, diferentes organizaciones alrededor del mundo nos invitan a visibilizar la importancia de la lactancia materna y a sensibilizarnos sobre su valor. No obstante, este es un tema que merece atención permanente, pues alimentar, proteger y fortalecer la vida desde sus primeros días es una responsabilidad que requiere información, acompañamiento y compromiso continuo.
La lactancia materna es mucho más que una forma de alimentar a un recién nacido: es un proceso que favorece el vínculo entre madre e hijo, aporta los nutrientes necesarios para el desarrollo pleno del bebé y trae beneficios importantes para la salud de ambos. Según la Organización Mundial de la Salud, “la lactancia es una de las formas más eficaces de garantizar la salud y la supervivencia de los niños, pues la leche materna es un alimento seguro, limpio y contiene anticuerpos que protegen de muchas enfermedades propias de la infancia”.

Algunas familias interpretan la poca cantidad de calostro como insuficiencia alimentaria, pero, en realidad, el estómago del recién nacido es muy pequeño y el calostro está diseñado para satisfacer sus necesidades iniciales.
El calostro es la primera secreción que produce la glándula mamaria, comienza a producirse durante el embarazo y continúa durante los primeros días, después del nacimiento. Se presenta como un líquido espeso, cuya concentración en inmunoglobulinas, proteínas y factores de crecimiento, lo convierte en un elemento fundamental para el bebé (Clínica Universidad de Navarra, 2026).
“La mamá tiene el concepto de que el pecho debe estar lleno para considerar que tiene leche y eso es un mito”, comentó Natalia. Un pecho demasiado lleno puede causar mastitis o disminuir la producción de leche, debido a la liberación de un factor inhibidor.
Existe la creencia de que la avena, el hinojo, la piña, las bebidas gaseosas a base de malta u otros alimentos aumentan la producción de leche, sin embargo, su origen depende, principalmente, del estímulo que recibe el pecho a través de la succión del bebé o de la extracción de leche.
En algunos casos, el dolor puede estar relacionado con un agarre inadecuado del bebé, “el bebé no debe agarrar solo la punta, ya que, aparte del dolor, esto genera grietas en el pezón y dificulta la transferencia de la leche”, explicó Natalia Zapata. Por lo tanto, ante la presencia de dolor, es importante buscar orientación para revisar el agarre y la técnica de lactancia.

En este sentido, la UPB cuenta con una Sala Amiga de la Lactancia, un espacio seguro, exclusivo y cómodo que puede ser utilizado por las madres lactantes para extraer y conservar la leche materna durante la jornada universitaria. Asimismo, la Fundación UPB, a través del Plan Camino a Casa, del programa Milagros de Vida, capacita y apoya a las mamás para que puedan mantener la producción de leche, incluso cuando sus bebés enfrentan dificultades de salud.
De esta manera, entendiendo que cada inicio de vida merece las mejores oportunidades para prosperar, a través de la línea estratégica de Salud, de la Fundación UPB también promovemos el cuidado integral de los recién nacidos y sus familias, reconociendo la lactancia materna como una herramienta fundamental para favorecer un desarrollo saludable, fortalecer los vínculos afectivos y contribuir al bienestar de quienes enfrentan situaciones de especial vulnerabilidad.
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Por: Karolyn González Salgado – Agencia de Noticias – UPB Medellín.
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