B-learning en UPB: presencialidad y virtualidad

Disponible en:Medellín22 oct. 2020

Agencia de Noticias UPB – Medellín. La educación mediada por espacios virtuales de aprendizaje ha sido un tema recurrente e importante para todo tipo de colegios y universidades. Su disponibilidad, implementación y acogida se pueden considerar como indicadores de calidad y adaptación para las instituciones. Sin embargo, la contingencia sanitaria hizo que los centros educativos aceleraran algunos procesos de incursión a la virtualidad. 

UPB Virtual, la unidad dedicada al mejoramiento de las estrategias virtuales de la Universidad Pontificia Bolivariana, venía en un proceso de más de 20 años, pero que se vio potencializado por la necesidad de mudar todos los espacios de aprendizaje presenciales a la virtualidad. 

Andrés Ochoa, líder de esta unidad, explica que UPB Virtual tiene un propósito: crear y acompañar el desarrollo de ambientes virtuales de aprendizaje. 

 
B-Learning

Con la intención de alcanzar esta meta actualmente hay 4 grandes retos. El primero es el desarrollo de un campus virtual: programas 100 % virtuales, con su respectivo registro; actualmente hay 12 de estos y se tiene la intención de que a corto plazo haya 30 programas de posgrado virtual en total. También se pretende crear los primeros pregrados virtuales de alta calidad y desarrollar estrategias de micro learning, que es todo lo relacionado con el desarrollo de habilidades y competencias específicas que van más allá del aula de clase. Por último, también se tiene contemplado el desarrollo del campus B-learning, que Andrés Ochoa explica como uno de los conceptos más poderosos de la educación actualmente.

Es todo lo que tiene que ver con cómo lograr que nuestra Universidad sea presencial, mediada por espacios virtuales de aprendizaje. Usar lo mejor de la presencialidad combinado con lo mejor de la virtualidad. Esto que estamos viviendo hoy de los ambientes virtuales de aprendizaje para nuestros cursos regulares, es algo que vino para quedarse. No es solamente para esta contingencia, se va a seguir usando para apoyar y mejorar las experiencias presenciales”. 

Ochoa también aclara que es lo que se llama aprendizaje bimodal. Consiste en aprovechar las tecnologías para la planeación de las clases, pues así se puede aumentar su disponibilidad y generar materiales y recursos que facilitan el proceso de aprendizaje de los estudiantes. También es importante considerar que hay muchas actividades rutinarias que de alguna manera quitan tiempo dentro del campus y que de estar estructuradas en un ambiente virtual de aprendizaje permitiría que profesores y estudiantes tengan más tiempo. 

 
B-Learning

De esta manera, se refuerza una actividad muy importante que requiere de la presencialidad de manera innegociable: disfrutar el Eco Campus “privilegiado que tiene la UPB”, como lo expresa Andrés. Además, los docentes pueden dedicar más tiempo a interactuar con sus estudiantes, fortalecer la experiencia de aprendizaje a través de trabajos en equipo y aprovechar mejor las instalaciones como los laboratorios y bibliotecas.

Un ejemplo práctico de cómo se vería implementado el B-learning es cuando se tiene un curso donde hay que aplicar conceptos, ver ejemplos, hacer lecturas y algunas actividades de comprensión, pero en el que también se debe construir un prototipo o realizar alguna actividad en equipo. Con un aula virtual, no se tiene que hacer todo en el valioso tiempo con el docente en el campus, pues puede haber algunas instrucciones, lecturas y actividades en el espacio virtual. De esta manera, el espacio presencial puede estar dedicado a trabajar en el prototipo y a profundizar en ejemplos prácticos con el docente.

Andrés explica que la contingencia presentó la oportunidad perfecta para que los profesores que no habían desarrollado las competencias necesarias lo hicieran. Fue en ese momento que se inició un proceso de aumento de capacidades, donde los profesores iniciaron un trabajo de cualificación intensiva. Destaca su labor y compromiso para llevar a cabo este proceso, aclarando que “trabajaron durísimo para que nuestros estudiantes comenzaran a tener sus cursos mediados por ambientes virtuales de aprendizaje”. Entonces, los que no existían en la plataforma Moodle fueron diseñados con el acompañamiento de dirección de docencia, de UPB Virtual y de la Vicerrectoría académica. 

 
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Los docentes, en general, han manifestado su nostalgia por las clases presenciales, pero también han sabido reconocer en los ambientes virtuales una oportunidad. Javier Mauricio Otero Díaz, de la seccional Montería, comenta que este proceso no ha sido fácil, pero le ha permitido “trascender a lo digital, a las nuevas competencias que debemos tener como educadores y a lo que se viene: la virtualidad”.  Giovana Uribe, de UPB Palmira, por su parte, piensa que las Tecnologías de la Información y la Comunicación permiten innovación, interactividad y diversidad en el aula, pero asimismo destaca siempre que la esencia de las clases permanece en los maestros y que por lo tanto se requiere de docentes dispuestos a vencer la curva de aprendizaje. También fue posible vivir ciertas etapas en este proceso de transición, como lo explica Marco Villamizar, de UPB Bucaramanga:

La incertidumbre fue la primera, pues tuve que enfrentarme a la pregunta qué voy a hacer. El segundo me llevó a valorar como positivo el apoyo desde UPB Virtual a través de los tutores o líderes instruccionales asignados, así como las decenas de horas de material dispuesto para comprender el uso de herramientas digitales. Y el momento actual, que es el del auto aprendizaje, donde comprendí la importancia de dominar adecuadamente las herramientas y reconocer en este nuevo contexto las potencialidades propias y de mis estudiantes”. 

Así como Giovana destaca que lo más importante y lo que se debe tener presente todo el tiempo es que la virtualidad no es posible sin seres humanos. No es un fin, sino un medio. Todos, así como Jorge Andrés Rico, de la Sede Central en Medellín, reconocen un miedo y dificultades iniciales. Sin embargo, mencionan la necesidad de sobreponerse y las ventajas que esto implica para el ejercicio profesional docente.

Para que este proceso fuera posible, además de reconocer la valiosa labor de los docentes, Andrés Ochoa dice que en general se realizó un esfuerzo conjunto de la Universidad para mantener el servicio educativo durante la contingencia. Agradece la labor de Comité de Rectoría y Rectoría como tal, reconociéndolos como cercanos y conectados con la realidad del mundo; también del CTIC y el equipo de UPB Virtual. Ochoa también considera que la principal ventaja de este proceso es la posibilidad de desarrollar dos habilidades que actualmente demanda el mundo laboral: las competencias digitales y aprender a aprender. 

Por Ana Isabel Gómez Molina. Agencia de Noticias UPB. 

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