El descubrimiento de la hepatitis C y el Premio Nobel de Medicina 2020

Disponible en:Medellín14 oct. 2020

Agencia de Noticias UPB – Medellín.  La Asamblea Nobel en el Instituto Karolinska, en Estocolmo, Suecia, encargada de nombrar cada año a los ganadores del Premio Nobel de fisiología o medicina, anunció como acreedores de este galardón a los virólogos Harvey Alter, Charles Rice y Michael Houghton por el descubrimiento del virus responsable de la hepatitis C.

De acuerdo con el doctor Juan Ignacio Marín, hepatólogo del Hospital Pablo Tobón Uribe y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Bolivariana, se define a la hepatitis como cualquier forma de inflamación dentro del hígado que puede ser viral o no. Cuando la causa es viral se habla de hepatitis A, E, B o C. Estos cuatro tipos de hepatitis se dividen en dos grupos, las séricas (conformadas por la B y la C) y las entéricas (conformadas por la E y la A). 

 

 
Premio Nobel de Medicina

 

Según el boletín en el que la Asamblea del Nobel anuncia los ganadores, para 1940 ya se sabía que había dos tipos principales de hepatitis, la A y la B, y apenas hasta 1960 se reconoció el agente infeccioso que producía la hepatitis B, motivo del Premio Nobel de Medicina en 1976 al doctor Samuel Blumberg. En esta misma época se empezó a notar en pacientes que habían recibido transfusiones de sangre una hepatitis crónica, y fue Harvey J. Alter (uno de los galardonados este año) quien, “con investigaciones metódicas definió una forma nueva y distinta de hepatitis viral crónica. La misteriosa enfermedad se conoció como hepatitis ‘no A, no B’”.

El doctor Ignacio afirmó que “la hepatitis A y la hepatitis E son infecciones de transmisión oral y fecal, cuya contaminación se da por consumir alimentos con estos virus. La particularidad es que si la infección se da por esas hepatitis el cuadro es autolimitado, no tiene tratamiento, solo manejo sintomático y todos los pacientes se curan y nunca más vuelven a adquirirlas porque desarrollan anticuerpos de por vida”.

Michael Houghton, (otro de los doctores galardonados este año) usó un método no aprobado en su momento para aislar la secuencia genómica del virus, tarea iniciada por él y muchos otros científicos gracias al trabajo de Alter. “Houghton y sus compañeros de trabajo crearon una colección de fragmentos de ADN de ácidos nucleicos encontrados en la sangre de un chimpancé infectado. Los investigadores predijeron que algunos se derivarían del virus desconocido. Luego utilizaron sueros de pacientes para identificar fragmentos de ADN viral clonado. El trabajo posterior mostró que este clon se derivó de un nuevo virus de ARN perteneciente a la familia Flavivirus y fue llamado virus de la hepatitis C”, aseveró en el boletín la Asamblea del Nobel.

“Solamente las hepatitis séricas tienen la capacidad de cronificarse, es decir, de generar infección crónica en los pacientes. El virus de la hepatitis C en el 70 % de los pacientes se vuelve una infección crónica, el huésped así sea sano no es capaz de depurar la infección. Con la hepatitis B no es así, esta se cronifica cuando la infección se adquiere en la infancia, y la cronicidad es muy alta, de un 90 % a un 95 %. Pero cuando un adulto inmunocompetente se infecta con hepatitis B la probabilidad de cronicidad es solamente del 5 %, y además la hepatitis B cuenta ya con vacuna, lo que viene generando un declive en la morbilidad por esta infección”, aseguró el doctor Juan Ignacio. 

Posterior al descubrimiento de Michael Houghton, quedaba aún una cuestión sin resolver y se trataba de si el virus de la hepatitis C podía causar por sí solo hepatitis.  “Charles M. Rice, (el tercer doctor galardonado) investigador de la Universidad de Washington en St. Louis, junto con otros grupos que trabajaron con ARN del virus, notaron una región previamente no caracterizada en el final del genoma del virus de la hepatitis C que sospechaban que podría ser importante para la replicación del virus. Cuando se inyectó este ARN en el hígado de chimpancés, el virus y cambios patológicos similares a los observados en humanos se detectaron en la sangre. Esta fue la prueba final de que el virus de la hepatitis C por sí solo podía causar los casos inexplicables de hepatitis mediada por transfusiones”, afirmó la Asamblea del Nobel en su boletín. 

Hepatitis C: qué causa y cómo se contagia

Para el doctor Ignacio, “la principal carga de enfermedad de la hepatitis C es la cirrosis y el cáncer de hígado. Hasta hace un par de años la hepatitis C era la principal indicación de trasplante en el mundo. A raíz del descubrimiento de esta, solo hasta el año de 1999 se logró generar cultivos celulares de hepatitis C en replicones del virus y a partir de ahí fue que se empezaron a generar tratamientos. Estos inicialmente eran tratamientos con muchos efectos adversos, y la tasa de curación era inferior al 10 %. Ahora con todos los desarrollos la tasa de curación es del 95 %, gracias a los nuevos medicamentos que son simplemente tabletas una vez al día y con mínimos efectos adversos”. 

“La mortalidad por hepatitis virales por ejemplo en el 2011 fue de más de un millón de pacientes en el mundo. El presupuesto que se tenía si no tuviéramos los tratamientos es que para el 2040 la hepatitis B y C iban a generar el doble de mortalidad en el mundo que aquellas resultantes de la sumatoria de VIH, Malaria y tuberculosis”, aseveró Ignacio Marín.

¿Qué es la cirrosis?

Según el doctor Juan Ignacio, “la cirrosis es un cambio estructural dentro del hígado donde el tejido normal se reemplaza por fibrosis y todo ese cambio arquitectural genera una cirrosis hepática que es que el hígado pierde todas sus funciones, se vuelve rígido. De diez trasplantes de hígado, solamente tres son a causa de cirrosis alcohólica. Existen otras causas como cirrosis por hígado graso no alcohólico asociado a diabetes y obesidad, hepatitis B, Hepatitis C, Hepatitis autoinmune y otras enfermedades más raras como la enfermedad de Wilson, la nocromotosis, y un porcentaje de pacientes hacen cirrosis criptogénica, que es una cirrosis que uno no encuentra la causa, dependiendo del sitio en el mundo esa cirrosis es entre el 20 y el 30 %”

De acuerdo con el doctor Ignacio, las hepatitis séricas, es decir las B y C, se transmiten por vía sanguínea. Inicialmente, antes de descubiertos los virus, las transfusiones de sangre eran una causa común de contagio, hoy lo son la vía sexual y el contacto con agujas infectadas de los usuarios de drogas intravenosas. Afirmó el doctor que hay formas de contagio menos comunes pero también presentes como en la aplicación de tatuajes o piercings si no son tomadas las medidas de precaución adecuadas.  

Para hacer cirrosis, la hepatitis C se demora un periodo entre 20 y 30 años. Durante todo ese periodo los pacientes no tienen absolutamente ningún síntoma, sino que lentamente va naciendo la inflamación del hígado y lo va dañando. Por eso la recomendación actual de la OMS para América Latina es que por lo menos todo paciente mayor de 50 años (en España es por ejemplo todo mayor de 40 años), debe tener la medición de anticuerpos para hepatitis C ahora que tenemos tratamientos disponibles y unos costos que han bajado dramáticamente”, explicó el doctor Ignacio.

Ya hay países en el mundo que están en vía de eliminación de la hepatitis C, el primero en lograrlo fue Islandia y España se cree que va a lograrlo para el 2024, seis años antes de lo presupuestado, que era para el 2030. Los otros países que vamos detrás teóricamente lo lograríamos para el 2050, sin embargo la carga de enfermedad con los tratamientos actuales va a ser muy diferente a la que nos tocó vivir antes”, concluyó el doctor Ignacio. 

Por Pablo Andrés Restrepo López, Agencia de Noticias UPB. 

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