Hipermodernidad, el presente que nos gobierna

Disponible en:Medellín17 nov. 2020

Agencia de Noticias UPB – Medellín. En el tercer día de Escuela de Verano 2020, siendo las Nuevas Narrativas el eje principal, la UPB recibió de nuevo al filósofo francés Gilles Lipovesky con su conferencia magistral titulada Culto del presente y exigencias del futuro. Esta ponencia fue el comienzo de una jornada dedicada al amor, una de las dimensiones de la acción humana que trató este evento académico. 

De manera virtual, el profesor Gilles Lipovesky expresó sus opiniones y reflexiones entorno a las complejidades de la posmodernidad y el transcurrir del tiempo.

Una nueva era del vivir: la hipermodernidad

Para introducir a la audiencia sobre el culto del presente y exigencias del futuro, el filósofo francés retomó su discurso a varios siglos atrás en la historia, exponiendo que las sociedades se construyeron sobre la dominación de la tradición sin excepciones. 

Todo esto conllevó a que el hombre no tuviera un reconocimiento de la autonomía individual ni del poder de la sociedad. Sin embargo, este modelo, según el filósofo, no funciona actualmente ya que, desde el siglo XVIII, el hombre se empezó a construir a través de un cambio del orden temporal: la modernidad

Para Lipovesky, esta modernidad tiene que ver con el futuro. Y esta acción de revelarse contra las tradiciones tiene un peso histórico sobre olvidar los vestigios del pasado que son considerados como opresores o un obstáculo a la emancipación humana. Ahora bien, Lipovesky destacó que actualmente ya no es la modernidad la que controla al hombre, sino la hipermodernidad, una terminología que acuñó el filósofo francés para determinar la nueva construcción del hombre en torno al presente.

Esta nueva era se caracteriza por señalar al hombre como un sujeto que se obsesiona por el presente y que rodea todas sus actividades cotidianas en el ahora. Tras este gran espectro, Lipovesky desarrolló tres conceptos para describir y sustentar la hipermodernidad: el hipercapitalismo, el hiperindividualismo y el hiperconsumo

El mercado es ahora la nueva ley planetaria

 
Hipercapitalismo

Lipovesky desarrolló el hipercapitalismo como un nuevo ciclo de funcionamiento que se caracteriza por anular los antiguos controles económicos, convirtiendo al liberalismo y la privatización del mercado como la nueva ley planetaria, donde mientras más crece el sector financiero y bancario, más se reduce el poder del Estado. 

La gran ley del hipercapitalismo es el sector financiero y no el sector industrial. Esto quiere decir que en este régimen ya no son las cosas a largo tiempo sino los resultados de la bolsa y la rentabilidad inmediata, los rendimientos elevados del capital y las ganancias inmediatas”.

A pesar de las creencias sobre los aportes significativos de este sistema al crecimiento, la felicidad y la reducción de pobreza, el filósofo francés aseguró que esto en realidad trae como resultado la acentuación de la precariedad, la incertidumbre del mañana, el desempleo, la crisis del Estado, la degradación de la condición salarial y la acentuación de desigualdades sociales

Yo, yo y mil veces yo

 
Hiperindividualismo
El segundo concepto que caracteriza a la hipermodernidad es el hiperindividualismo. Gilles Lipovesky explicó que lo particular de esta nueva autonomía es “justamente que asistimos a la desagregación generalizada de cuadros colectivos como la familia, la iglesia, las ideologías políticas y las normas sexuales”. 

El filósofo describió este fenómeno como un neoindividualismo de tipo obsesivo, desordenado y que no tiene regulación alguna. Acostumbrados a vivir a la carta, rehaciendo su modelo de vida para no tener imposiciones comunicativas o colectivas. 

Esta nueva revolución está centrada en el presente porque, según Gilles, el hombre rompió con todas las tradiciones que le impedían emanciparse individualmente como lo era la familia o la religión. 

El presente se evidencia, entonces, en el anhelo de vivir en función de los propios deseos.  

Las consecuencias del hiperindividualismo se presentan en la desorientación, malestar e inseguridad de la existencia. Lipovesky explicó que para muchos esto tal vez no era un problema porque viven con eso, pero para otros puede generar una desestabilización de la identidad, generando las bases de movimientos extremistas. 

La moda es la religión del presente

Por último, Gilles trató el tema del hiperconsumo con la lógica de la economía de moda. Esta economía de moda plantea que el individuo compra, literalmente, lo que está de moda, entendiendo este término como cualquier bien o servicio que es tendencia y cambia constantemente. La moda, según el filósofo, solo conoce el presente. “Entonces esta lógica del hiperconsumo se concretiza en el hecho de que hoy consumamos en todas partes, en todos los lugares y a todas horas”. 

Se puede ver reflejado el hiperconsumo a través de los canales streaming o los servicios de compras por internet ya que sus premisas son: vea y compre lo que quiera, cuando quiera y donde quiera. 

 
Hiperconsumo

No hay necesidad de esperar a que sea de día y abran las tiendas porque cualquier persona puede ver su serie favorita o comprar un utensilio de cocina por internet a las 3 de la mañana en un carro desde su celular; en el hiperconsumo ya no hay que pensar en el espacio o el tiempo porque todo está bajo la lógica del presente. Otra cuestión del hiperconsumo es la comercialización de la vida cotidiana: acciones como correr o hablar, que son en esencia gratis, ahora se comercializan a través de paquetes de datos o gimnasios. 

No podemos negar que [el hiperconsumo] aporta mucha satisfacción, buen bienestar, comunicación, las personas viajan, la diversión permanente… Hay cosas positivas, pero, al mismo tiempo, este hiperconsumo tiene nuevas patologías que son muy graves: la lógica del presente exacerbado de manera extrema del consumo tiene que ver con la compulsión, con el endeudamiento, la práctica adictiva de los juegos de video, adicción al internet, anarquía, bulimia, obesidad, etc.”.

Una visión pesimista del presente

Para finalizar su ponencia, Gilles Lipovesky concluyó que el camino de la época del presente no invita a ser optimista, ya que los fenómenos que trae la hipermodernidad conllevan a problemas como las ilegalidades sociales, las crisis de terrorismo o los desafíos ecológicos, siendo este último el más preocupante para el filósofo. 

La combinación del individualismo, del capitalismo y del consumismo trae a nuestras sociedades en una crisis y, por supuesto, la crisis la más grave es la crisis ecológica que se traduce en particular por el calentamiento global”.

Aquí Lipovesky planteó que la mejor solución no es cambiar el comportamiento del consumidor, ya que aquellas pequeñas acciones como no comer carne, intercambiar carro por bicicleta y demás son positivas pero ingenuas, según Gilles. 

Él apuntó a que la salvación no está en la virtud ni en la moral, sino en la innovación: poner la inteligencia y la razón humana en beneficio del equilibrio ecológico y la tecnología. Por esto, Lipovesky promueve de gran manera la sociedad 5.0 con la condición de que no sea algo en contra de la humanidad, sino a favor de generar en las personas una capacidad de reflexión crítica frente a la vida de la mano con una buena educación con énfasis en la cultura, las humanidades y la formación artística. 

Por Laura Gómez Londoño. Agencia de Noticias UPB. 

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