Representantes UPB: los estudiantes más allá de las aulas

Disponible en:Medellín14 sep. 2020

Agencia de Noticias UPB - Medellín. Apagar la alarma, vestirse rápido, desayunar y lavarse los dientes de afán. Coger el bus, el Metro, caminar un poco o meterse de cabeza al trancón. Pasar el carné por los torniquetes o por el sensor del parqueadero. Atravesar el campus, saludar a los amigos, sentarse en su lugar en el mundo. Finalmente llegar a las aulas. 

La vida universitaria es todo lo que pasa durante esos años de formación; desde que el alumno se levanta, hasta que vuelve a dormir. Pasa en las condiciones que se tienen para llegar al campus, en la manera en la que cada uno asume los aprendizajes, en lo que pasa entre el torniquete y el salón. Además, la necesidad de recibir clases virtuales, debido a la emergencia sanitaria generada por el COVID – 19, comprueba que ser estudiante va más allá de las aulas de clase.

Las piezas de un mecanismo

Las universidades pueden considerarse una pequeña muestra de cómo es la sociedad. Allí se encuentra una familia escogida entre amigos y compañeros, un montón de lecciones diarias de convivencia y de cómo asumir las responsabilidades. También hay jerarquías, pero a la vez una vida democrática y participativa que es necesaria para el correcto funcionamiento del campus. Hay algunos estudiantes que asumen el reto de representar a sus compañeros ante los órganos colegiados, es decir, ante el espacio donde se toman las decisiones correspondientes a la vida universitaria en general. 

Martín González, representante de los estudiantes ante el Consejo Directivo explica que “los cuerpos colegiados son órganos decisorios de gobierno institucional que cubren todos los niveles funcionales de la Universidad”. Administrativamente, sin estas figuras puede ser difícil hacer una gestión que vele por los intereses de toda la comunidad. Si se mira una máquina de cualquier tipo, no se pueden realizar grandes funciones sin que todas las piezas estén coordinadas adecuadamente. 

 
Representantes UPB

Los consejos de facultad, por ejemplo, podrían dar cuenta de estas piezas. Allí es donde radica la labor de la mayoría de los representantes. Sin embargo, Daniel Atehortúa, representante de los estudiantes de Ingeniería Agroindustrial comenta que “el Representante de los estudiantes debe ser una persona con vocación de liderazgo y servicio, que asuma su rol más allá de asistir a consejos o reuniones”. 

Entonces, si bien se reconoce la importancia de estos espacios, los representantes en general hablan de su labor como algo que trasciende los asuntos prácticos, sino más bien como una responsabilidad desde lo que significa y representa su figura.

Julio Gómez, representante de la Facultad de Psicología y representante suplente ante el Consejo Directivo, comenta que de sus responsabilidades como representante se espera que las asuma con un gran compromiso, de tal manera que su sentido de pertenencia lo impulse a hacer más de lo que está instaurado en el papel. Según Gómez se puede ver este cargo desde “la posibilidad de transformación, de crear cosas distintas, de generar bienestar y calidad de vida para los estudiantes”. 

De igual manera, Martín identifica el día a día de la labor de representante como un medio articulador, o como lo diría Julio, como un puente. González explica que “un representante estudiantil debe ser un canal que identifique necesidades, problemáticas, oportunidades y retos, y que luego transmita todo eso al respectivo cuerpo colegiado donde cumple sus funciones de representación”. De esta manera, en el momento de tomar decisiones hay garantías de que se está teniendo en cuenta el punto de vista de quienes en muchas ocasiones son los destinatarios de estas. 

Entonces, de acuerdo con la metáfora de la máquina, el Consejo Directivo podría considerarse como una pieza clave en su funcionamiento. Esta se desempeña correctamente solo si las partes de menor tamaño, pero igual de vital importancia, están cumpliendo con su labor. En este caso: el Consejo de Escuela y el Consejo Académico. A su vez, cada una de estas instancias solo funcionan si se cumple adecuadamente el rol democrático que todos los miembros deben tener. Julio asegura que las funciones generales de los representantes son supremamente importantes para la Universidad porque se garantiza que esta se construya desde la diversidad, tramitando ideas y gestionando inquietudes para favorecer que el estudiante sea un activo constructor de su propia realidad.

Respecto a los requisitos para realizar esta labor, los más importantes son haber aprobado el 40 % del plan de estudio y no tener sanciones disciplinarias graves. Sin embargo, se puede profundizar sobre los requisitos necesarios para cumplir este rol en el capítulo 2 de los Estatutos Generales de la Universidad

Para este año, quien se anime a llevar su liderazgo al siguiente nivel, puede inscribir su candidatura el 28 y 29 de septiembre, esperar a la revisión de requisitos entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre, hacer campaña e invitar a todos los compañeros a votar hasta el día 5 del mismo mes, esperar que se hagan las votaciones en una plataforma virtual el 6 de octubre y conocer al día siguiente los resultados. Debido a la pandemia se está trabajando en una plataforma para que las elecciones se puedan realizar de manera virtual. Esta permitirá que se articule el proceso con todas las sedes de la UPB: Montería, Bucaramanga, Palmira y Medellín.

 
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Una labor de servicio

Sin embargo, se ve la importancia que le otorgan quienes han tenido este rol a ir más allá de cumplir los requisitos. En términos generales, siempre se habla de tener una vocación profunda de servicio y ser un gran defensor de la democracia. Daniel considera que “al asumir el rol de representante estudiantil se debería tener un alto ideal de mejora y transformación en pro de la Facultad y de la Escuela a la cual se pertenece o, en general, de toda la comunidad académica y, a su vez, acompañarlo de acciones contundentes que lo demuestren”. Él nunca tuvo intenciones claras de ser representante de su Facultad, hasta que sus compañeros lo motivaron porque veían en él un liderazgo característico en los trabajos de clase y grandes capacidades para gestionar algunas cosas clave para él y su facultad. Por esto mismo también lo escogieron para representar a toda la escuela de ingenierías. 

Martín, por su parte, es de los que dice entre risas que siempre ha tenido un alma política, además de una gran vocación de servicio. Es estudiante de Derecho y también de Ciencias Políticas y desde que llegó a la UPB le interesó el tema de la representación; luego comenzó a ver una serie de asuntos que necesitaban gestión y decidió lanzarse. Cuando siguió el proceso hasta volverse representante ante el Consejo Directivo se dio cuenta que tenía una responsabilidad muy grande, y que no podía representar a todos los estudiantes en una sesión con las grandes autoridades de la Universidad, tomando decisiones de temas tan trascendentales como del desarrollo y el presupuesto, si no conocía la cotidianidad que se vivía en otras seccionales.

Por eso decidí conocer a profundidad cada una de estas seccionales, sus necesidades, ventajas, retos, diferencias y por supuesto también a los representantes que hay en cada una de ellas para poder establecer canales de comunicación eficaces”, expresó el representante. 

Le hizo saber al Rector General que esa fue una de sus principales preocupaciones y con su visto bueno y apoyo pudo visitar los campus de en las otras ciudades del país.

 
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Aprendizajes que quedan

La oportunidad de asistir de manera activa a los diferentes órganos colegiados y ser una figura tan cargada de simbolismos es una experiencia que puede dejar múltiples aprendizajes, tanto para la vida profesional como para asuntos más relacionados con el ser. Daniel expresa que “Más allá de un certificado como Representante de los Estudiantes, la verdadera ganancia de este proceso es a nivel personal”. Destaca la oportunidad de conocer el lado más humano de las personas y la posibilidad de establecer vínculos cercanos y duraderos después de la etapa universitaria.

Por su parte Martín no descarta los valiosos aprendizajes técnicos que hay “en gobierno corporativo, debate, argumentación, funcionamiento interno de una entidad como una universidad y entender las dinámicas administrativas básicas que se aplican”, solo por mencionar algunos. 

 
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De alguna manera son cosas que también reconoce como de importancia para el mundo laboral, pues la labor promueve disciplina, compromiso, puntualidad, responsabilidad, atención, esquematización y otras habilidades blandas que son esenciales en cualquier profesional bien preparado.

Entonces se puede decir que un representante tiene la capacidad de formarse como un ser humano complejo. Adquiere conocimientos prácticos, pero también se puede reforzar la idea de que “los estudiantes construimos la universidad”, como lo dice Julio Gómez. De esta manera el paso por la universidad se puede establecer como un camino de construcción colectiva desde el diálogo, que en el plano ciudadano permite reconocer la posibilidad de construir la realidad que se habita. Y es así como se puede concebir a los estudiantes más allá de las aulas.

Por Ana Isabel Gómez Molina, Agencia de Noticias UPB – Medellín.

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