Agencia de Noticias – UPB Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana realizó una visita exploratoria a Mocoa con el propósito de fortalecer el diálogo con actores comunitarios y avanzar en una relación institucional que lleva décadas construyéndose en el sur del país.
Las investigadoras Mariluz Betancur Vélez, líder del Foco Estratégico Agua, Alimentación y Territorio, y Viviana Alonso Marroquín, integrante del Grupo de Investigación Territorio, Dinámicas Socioculturales y Familias, de la Facultad de Trabajo Social, viajaron a la capital del departamento de Putumayo para identificar oportunidades de colaboración y comprender los procesos locales que podrían convertirse en semilla de futuras iniciativas académicas y científicas.
El punto de partida fue escuchar, observar y reconocer los saberes que hoy sostienen iniciativas comunitarias en torno a la producción de bienes artesanales y la gestión sostenible del municipio. La Universidad, desde su experiencia interdisciplinaria, se interesa en acompañar estos esfuerzos con un enfoque respetuoso del conocimiento ancestral y orientado al desarrollo social.
“La visita fue muy positiva, hicimos un buen match, hay apertura por parte del Centro Etnoeducativo Rural Bilingüe Catmëns̈a, y de la Asociación de Mujeres Indígenas (ASOMI), de Mocoa”, contó Mariluz Betancur Vélez.
Una relación construida durante décadas
La presencia de la Universidad en esta región no es nueva. Desde hace 50 años existe un convenio con el Instituto Misionero de Antropología (IMA) para la formación de personas provenientes de zonas vulnerables, indígenas, afrodescendientes y campesinos.
Además, desde 2013, explica Viviana Alonso, la Facultad de Trabajo Social ha formado profesionales en el municipio de Sibundoy. Tres cohortes de egresados y 80 estudiantes en formación continúan su proceso, representando cerca de 16 etnias en los departamentos de Putumayo, Cauca, Nariño, Amazonas, Caquetá y Tumaco. Esta trayectoria ha permitido que las comunidades identifiquen a la UPB como una aliada en sus procesos educativos y organizativos.
Reconocer el contexto
Durante la visita, las profesoras conocieron dos apuestas comunitarias que hoy concentran buena parte del liderazgo territorial en Mocoa: el Centro Etnoeducativo Rural Bilingüe Catmëns̈a y la Asociación de Mujeres Indígenas (ASOMI).
En la institución educativa, los niños aprenden desde pequeños a cultivar la chagra, (un espacio sagrado de cultivo sin químicos y amigable con el medioambiente), donde, con la orientación de sus docentes, identifican plantas medicinales y las transforman en productos bio orgánicos como velas, esencias, aceites, cremas y jabones. Aunque la producción es artesanal, tiene un sentido profundo para la comunidad y está integrada al currículo escolar. En palabras de Viviana Alonso, esta iniciativa “tiene mucho sentido y está conectada a los saberes académicos; es formal, tiene un horario todos los días, donde los maestros con los niños trabajan en estos temas”.
“Desde preescolar hasta quinto de primaria, los chicos van avanzando en la elaboración de los productos, inclusive fabrican velas en latas de atún. Es muy curioso porque cada niño sabe cuál es la vela que elaboró”, cuenta Mariluz Betancur.
Los estudiantes han llegado incluso a comercializar algunos de sus productos con la Secretaría de Educación de Putumayo, que hizo una compra masiva de velas para la celebración del Día del Profesor.
“Nuestro interés es conectar esas iniciativas y esos saberes tan interesantes que ellos tienen en la transformación de esos productos con las vocaciones científicas, las competencias y las capacidades que tiene la Universidad en diferentes líneas de trabajo”, manifestó Viviana Alonso Marroquín.
ASOMI, por su parte, agrupa mujeres de cinco pueblos indígenas: Inga, Siona, Kofán, Koreguaje y Kamentsá, y es reconocida por su experiencia organizativa, su liderazgo femenino y su capacidad para gestionar proyectos territoriales. Administran una reserva natural y un ecohotel en el Putumayo, han recibido formación técnica del SENA y cuentan con reconocimiento internacional.
De acuerdo con las investigadoras, ambos actores expresaron apertura para trabajar conjuntamente con la Universidad. Las docentes describieron los encuentros como una puerta para pensar en posibilidades de investigación.
Desafíos
Al mismo tiempo, las docentes identificaron desafíos que deberán considerarse en cualquier propuesta futura. Las comunidades necesitan fortalecer la estandarización, tecnificación y calidad de sus productos, mejorar su infraestructura (especialmente los laboratorios) y ampliar sus capacidades de formulación y gestión de proyectos.
Durante la visita también se dialogó con las secretarías de Agricultura y Educación del Putumayo, para asegurar que cualquier iniciativa se articule con las prioridades departamentales. Este relacionamiento institucional es clave para avanzar hacia procesos más robustos y sostenibles.
Por Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones. Agencia de Noticias UPB.
Imágenes: cortesía, Mariluz Betancur Vélez y Viviana Alonso Marroquín.
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