Putumayo, la apuesta de UPB para generar nuevo conocimiento

Disponible en:Medellín20 jan. 2026

Agencia de Noticias – UPB Medellín. La Universidad Pontificia Bolivariana realizó una visita exploratoria a Mocoa con el propósito de fortalecer el diálogo con actores comunitarios y avanzar en una relación institucional que lleva décadas construyéndose en el sur del país.

Las investigadoras Mariluz Betancur Vélez, líder del Foco Estratégico Agua, Alimentación y Territorio, y Viviana Alonso Marroquín, integrante del Grupo de Investigación Territorio, Dinámicas Socioculturales y Familias, de la Facultad de Trabajo Social, viajaron a la capital del departamento de Putumayo para identificar oportunidades de colaboración y comprender los procesos locales que podrían convertirse en semilla de futuras iniciativas académicas y científicas.

El punto de partida fue escuchar, observar y reconocer los saberes que hoy sostienen iniciativas comunitarias en torno a la producción de bienes artesanales y la gestión sostenible del municipio. La Universidad, desde su experiencia interdisciplinaria, se interesa en acompañar estos esfuerzos con un enfoque respetuoso del conocimiento ancestral y orientado al desarrollo social.

“La visita fue muy positiva, hicimos un buen match, hay apertura por parte del Centro Etnoeducativo Rural Bilingüe Catmëns̈a, y de la Asociación de Mujeres Indígenas (ASOMI), de Mocoa”, contó Mariluz Betancur Vélez.

 
Durante la visita de la UPB al centro educativo, se hizo un taller de vocaciones científicas con estudiantes de tercer grado, donde se exploraron imaginarios sobre la ciencia mediante mandalas, lectura de cuentos y ejercicios de dibujo.

Durante la visita de la UPB al centro educativo, se hizo un taller de vocaciones científicas con estudiantes de tercer grado, donde se exploraron imaginarios sobre la ciencia mediante mandalas, lectura de cuentos y ejercicios de dibujo.

 
Mediante su experiencia interdisciplinaria, la UPB busca acompañar e impulsar cadenas productivas con un enfoque respetuoso del conocimiento ancestral y orientado al desarrollo social de las comunidades.

Mediante su experiencia interdisciplinaria, la UPB busca acompañar e impulsar cadenas productivas con un enfoque respetuoso del conocimiento ancestral y orientado al desarrollo social de las comunidades.

Una relación construida durante décadas

La presencia de la Universidad en esta región no es nueva. Desde hace 50 años existe un convenio con el Instituto Misionero de Antropología (IMA) para la formación de personas provenientes de zonas vulnerables, indígenas, afrodescendientes y campesinos.

Además, desde 2013, explica Viviana Alonso, la Facultad de Trabajo Social ha formado profesionales en el municipio de Sibundoy. Tres cohortes de egresados y 80 estudiantes en formación continúan su proceso, representando cerca de 16 etnias en los departamentos de Putumayo, Cauca, Nariño, Amazonas, Caquetá y Tumaco. Esta trayectoria ha permitido que las comunidades identifiquen a la UPB como una aliada en sus procesos educativos y organizativos.

 
Los estudiantes del  Centro Etnoeducativo Rural Bilingüe Catmëns̈a aprenden a cultivar la chagra, con la orientación de sus maestros, para identificar plantas medicinales y transformarlas en productos bio orgánicos.

Los estudiantes del Centro Etnoeducativo Rural Bilingüe Catmëns̈a aprenden a cultivar la chagra, con la orientación de sus maestros, para identificar plantas medicinales y transformarlas en productos bio orgánicos.

“Allí hay una relación que se ha tejido con cuidado y respeto junto a estos pueblos indígenas a través de los estudiantes que hacen parte de la UPB. La Universidad es reconocida como la educación pública a la que han podido acceder, expresan los estudiantes de Etnoeducación y Trabajo Social en este departamento (Putumayo)”, manifiesta Viviana Alonso.

La Facultad de Ingeniería en Nanotecnología, en articulación con la de Trabajo Social, también ha fortalecido este vínculo. Desde hace un año, acompaña en Sibundoy un proyecto adscrito al Programa de Bioeconomía, centrado en el aprovechamiento de subproductos del maíz, experiencia que demuestra el potencial de un trabajo conjunto basado en el diálogo de saberes, uno de los pilares de la metodología de Apropiación Social del Conocimiento.

Reconocer el contexto

Durante la visita, las profesoras conocieron dos apuestas comunitarias que hoy concentran buena parte del liderazgo territorial en Mocoa: el Centro Etnoeducativo Rural Bilingüe Catmëns̈a y la Asociación de Mujeres Indígenas (ASOMI).

En la institución educativa, los niños aprenden desde pequeños a cultivar la chagra, (un espacio sagrado de cultivo sin químicos y amigable con el medioambiente), donde, con la orientación de sus docentes, identifican plantas medicinales y las transforman en productos bio orgánicos como velas, esencias, aceites, cremas y jabones. Aunque la producción es artesanal, tiene un sentido profundo para la comunidad y está integrada al currículo escolar. En palabras de Viviana Alonso, esta iniciativa “tiene mucho sentido y está conectada a los saberes académicos; es formal, tiene un horario todos los días, donde los maestros con los niños trabajan en estos temas”.

“Desde preescolar hasta quinto de primaria, los chicos van avanzando en la elaboración de los productos, inclusive fabrican velas en latas de atún. Es muy curioso porque cada niño sabe cuál es la vela que elaboró”, cuenta Mariluz Betancur.

Los estudiantes han llegado incluso a comercializar algunos de sus productos con la Secretaría de Educación de Putumayo, que hizo una compra masiva de velas para la celebración del Día del Profesor.

“Nuestro interés es conectar esas iniciativas y esos saberes tan interesantes que ellos tienen en la transformación de esos productos con las vocaciones científicas, las competencias y las capacidades que tiene la Universidad en diferentes líneas de trabajo”, manifestó Viviana Alonso Marroquín.

ASOMI, por su parte, agrupa mujeres de cinco pueblos indígenas: Inga, Siona, Kofán, Koreguaje y Kamentsá, y es reconocida por su experiencia organizativa, su liderazgo femenino y su capacidad para gestionar proyectos territoriales. Administran una reserva natural y un ecohotel en el Putumayo, han recibido formación técnica del SENA y cuentan con reconocimiento internacional.

De acuerdo con las investigadoras, ambos actores expresaron apertura para trabajar conjuntamente con la Universidad. Las docentes describieron los encuentros como una puerta para pensar en posibilidades de investigación.

 
Maria Rosario Chicunque, líder Cofundadora ASOMI, Comisión de Territorio, en Mocoa, Putumayo.

Maria Rosario Chicunque, líder Cofundadora ASOMI, Comisión de Territorio, en Mocoa, Putumayo.

Semilla para nuevas iniciativas

De acuerdo con Mariluz Betancur, la UPB identificó diversas oportunidades para construir, junto a las comunidades, procesos de investigación que articulen conocimiento ancestral y capacidades científicas. El Foco Agua, Alimentación y Territorio puede aportar desde varias dimensiones: sostenibilidad social, ambiental y económica: por su parte, la Facultad de Trabajo Social puede contribuir desde sus líneas de investigación en territorio, familia, conflicto y saberes ancestrales.

La visita también permitió realizar un taller de vocaciones científicas con estudiantes de tercer grado, donde se exploraron imaginarios sobre la ciencia mediante mandalas, lectura de cuentos y ejercicios de dibujo. Según las expertas, los niños asociaron la investigación con herramientas de descubrimiento y su propio entorno: la chagra, las plantas y el conocimiento transmitido por sus mayores. Para Mariluz Betancur, esa curiosidad temprana refuerza la importancia de fomentar procesos educativos con sentido territorial.

Desafíos

Al mismo tiempo, las docentes identificaron desafíos que deberán considerarse en cualquier propuesta futura. Las comunidades necesitan fortalecer la estandarización, tecnificación y calidad de sus productos, mejorar su infraestructura (especialmente los laboratorios) y ampliar sus capacidades de formulación y gestión de proyectos.

Durante la visita también se dialogó con las secretarías de Agricultura y Educación del Putumayo, para asegurar que cualquier iniciativa se articule con las prioridades departamentales. Este relacionamiento institucional es clave para avanzar hacia procesos más robustos y sostenibles.

 

Por Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones. Agencia de Noticias UPB.

Imágenes: cortesía, Mariluz Betancur Vélez y Viviana Alonso Marroquín.

Logo Universidad Pontificia Bolivariana

Resolución 020198 del 31 de octubre de 2024 por un periodo de 8 años

Universidad sujeta a inspección y vigilancia por el Ministerio de Educación Nacional.
Otorgado por el Ministerio de Educación Nacional. Nit UPB: 890.902.922-6. Todos los derechos reservados