Agencia de Noticias UPB - Medellín. La Escuela de Ingenierías de la Universidad Pontificia Bolivariana inicia una nueva etapa. No se trata solo de un relevo administrativo, sino de una declaración de principios. Idi Amin Isaac Millán asume la decanatura con una visión clara: llevar la escuela a “la escuela siguiente”, una ingeniería más humana, más resiliente y profundamente trascendente.
Con una trayectoria de más de dos décadas en investigación aplicada, innovación tecnológica y relacionamiento con el sector eléctrico nacional e internacional, Isaac llega como Ingeniero electricista, Magíster en Ingeniería y doctor en Ingeniería (2011, mención cum laude) en la UPB, en convenio con la Universidad de Ciencias Aplicadas de Kempten (Alemania), y como un protagonista en la construcción de soluciones reales para los desafíos energéticos del país.

Desde 1999 hace parte del Grupo de Investigación en Transmisión y Distribución de Energía Eléctrica y ha liderado o participado en más de 20 proyectos estratégicos con actores como EPM, ISA, XM, ISAGEN, el Ministerio de Ciencia, ICETEX y el Banco Mundial. Su trabajo no se ha quedado en los laboratorios, ha trabajado en el registro de cuatro patentes nacionales e internacionales, más de 29 artículos científicos de alto impacto, dos libros, múltiples desarrollos tecnológicos, 18 programas computacionales registrados y 10 prototipos lo respaldan.
Pero quizá uno de sus mayores hitos ha sido la consolidación del UPB Smart Energy Center (SEC), centro que dirige actualmente y que se ha convertido en un referente en transición energética, microrredes, energías renovables no convencionales y territorios inteligentes. Desde allí, ha articulado investigación, desarrollo tecnológico y transferencia de conocimiento para responder a uno de los retos más críticos del siglo XXI; ¿cómo producir, gestionar y democratizar la energía de manera sostenible e inteligente?
Isaac propone una escuela centrada en la persona. Más humana para estudiantes, docentes y colaboradores. Más ética. Más consciente del impacto de sus decisiones.
Su decanatura, asegura, será de puertas abiertas. El diálogo y la participación serán parte del nuevo modelo de liderazgo. “No desperdiciaré ni un solo kilovatio hora de mi energía en hacer que nuestra escuela trascienda”, afirma con convicción.
Actualmente la Escuela enfrenta desafíos complejos, incertidumbre macroeconómica, transformación digital acelerada, exigencias regulatorias y una industria que evoluciona a una velocidad sin precedentes. Frente a ello, el nuevo decano plantea una respuesta clara: flexibilidad.
Currículos más adaptativos, micro certificaciones, minors estratégicos y programas capaces de responder con mayor rapidez a las necesidades del entorno. “Nuestros contenidos deben llegar a tiempo y ser pertinentes. Nuestro usuario final es el estudiante, y debemos ofrecerle herramientas ágiles y de alto impacto para insertarse en el mercado laboral con precisión”, sostiene.
La inteligencia artificial, en este contexto, no es una amenaza sino un catalizador. Isaac la concibe como una herramienta que potencia la creatividad y el análisis, pero que jamás reemplaza el juicio humano. La apuesta será integrarla con ética, rigor metodológico y respeto por la propiedad intelectual.
Uno de los mensajes más contundentes del nuevo decano es la necesidad de proyectar la Escuela más allá de sus fronteras. Internacionalizar servicios, fortalecer la transferencia tecnológica y consolidar hubs de innovación que posicionen a la UPB como referente regional en ingeniería.

En el fondo, la visión de Isaac es profundamente filosófica, la ingeniería debe estar al servicio de la vida. No puede ser lesiva ni indiferente. Debe potenciar al ser humano,mejorar su calidad de vida y contribuir a resolver desafíos globales como la transición energética, el acceso a la electricidad y el cambio climático.
Con una mirada integradora técnica, social, económica y regulatoria plantea que la transición energética debe ser inteligente, gradual y centrada en las comunidades. No se trata de reemplazar una fuente por otra, sino de construir sistemas sostenibles que amplíen el acceso y reduzcan brechas.
Por lo cual, la Escuela de Ingenierías entra así en una etapa de redefinición estratégica bajo el liderazgo de Idi Amin Isaac, la apuesta es clara. Una ingeniería que no solo calcule, sino que comprenda; que no solo innove, sino que transforme; que no solo forme profesionales, sino ciudadanos capaces de trascender.
La “escuela siguiente” ya comenzó. Y su desafío es estar a la altura de un mundo que exige ingenieros con ciencia, conciencia y visión global.
Por: Katherin Manjarres Miranda - Agencia de Noticias UPB - Medellín
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