Fe que cuida: la vocación sin reservas de Myrloude Gelin

Disponible en:Medellín24 mar. 2026

Agencia de Noticias UPB, Medellín. Myrloude Gelin, de 36 años y estudiante de tercer semestre de Enfermería, encontró en el cuidado humanizado un puente perfecto entre su fe y su profesión.

Como religiosa tengo la responsabilidad de ayudar y apoyar a los demás”, afirma con serenidad. Para ella, la enfermería no es solo una carrera, es la extensión natural de su misión espiritual.

Desde joven sintió el llamado a servir incluso antes de iniciar su camino en la vida religiosa, Myrloude sabía que quería estudiar enfermería, por lo que ese fue su impulso inicial, lejos de apagarse con los años, se fortaleció en la congregación y hoy, entre oraciones comunitarias, eucaristías, clases universitarias y trabajos académicos, confirma que su propósito siempre ha sido el mismo: servir.

 
Myrloude Gelin

Aunque aún no ha iniciado prácticas clínicas formales, ha acompañado comunidades vulnerables desde su vida religiosa, entendiendo que el cuidado trasciende los hospitales. “Es muy gratificante apoyar a una persona en sus momentos más vulnerables”, expresa Myrloude.

Uno de los recuerdos que marcó su corazón ocurrió en el hospital, cuando acompañó a un hombre delicado de salud.

"Tuve que bañarlo y sentí en ese momento como si fuera mi papá o mi hermano”, cuenta. Esa experiencia le enseñó que el sufrimiento es parte de la vida humana y que nadie debería atravesarlo en soledad.

Combinar la vida religiosa con la exigencia académica no ha sido sencillo, entre oraciones comunitarias, catequesis y responsabilidades en la congregación, el tiempo es su mayor reto. Sin embargo, lo enfrenta con disciplina y pasión. “Aun así saco mi tiempo para estudiar lo que tanto me apasiona”, asegura Myrloude.

Para ella, la vida religiosa aporta a la enfermería valores esenciales: humanización, empatía, discreción y ética profesional; mirar al paciente desde la compasión y la espiritualidad transforma la manera de cuidar ya que comienza en el corazón.

Cuando se le pide resumir su historia en una frase, no duda: “Lo más importante en la vida es entregarse a uno mismo sin reserva”, y ese es también el mensaje que deja a los jóvenes que sienten vocación de servicio “Lo importante no es el dinero, sino darse a uno mismo y acompañar sin discriminación”.

En un mundo donde el éxito suele medirse en resultados y cifras, Myrloude Gelin recuerda que la mayor grandeza está en cuidar con fe, disciplina y ternura, su vocación demuestra que sanar también es un acto de amor.

Por: Sofía Londoño Cardona. Agencia de Noticias UPB, Medellín.

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