Agencia de noticias – UPB Medellín. Hay historias que comienzan con incertidumbre, pero que poco a poco se transforman en esperanza. Momentos donde la ciencia, el compromiso y la empatía se unen para luchar por historias de vida, como la de César Camilo Eguis Tete.

“Mi bebé fue intervenido el 9 de julio de 2025 mediante un lavado intraventricular para tratar la hemorragia. Luego nos comunicaron que necesitaba otra cirugía, pero el líquido cefalorraquídeo estaba sucio, por lo que optaron por colocar un Reservorio Ommaya, como alternativa para poder drenar el líquido el 26 de julio”, recordó Iveth Tete, mamá de César.
El reservorio Ommaya es un dispositivo que se implanta en el cerebro y permite acceder al líquido cefalorraquídeo para su drenaje o la administración de medicamentos, evitando procedimientos repetitivos. Para Cesar Camilo, esto representó una gran mejoría y significó que estaba listo para su tercera cirugía.
“El 2 de agosto el equipo médico nos informó que al día siguiente se realizaría el procedimiento, pero, al momento de la valoración, el neurocirujano evidenció que su fontanela ya no presentaba acumulación de líquido”, comentó la mamá de Cesar.
A partir de ese momento el proceso de este bebé continuó con controles y seguimientos constantes. Aunque persistían algunas dudas y temores, los avances en su estado de salud eran favorables. Tras nuevas valoraciones médicas, el equipo confirmó una noticia que cambiaría el rumbo de su historia: la hidrocefalia había desaparecido y su neurodesarrollo avanzaba de manera satisfactoria.
Para Iveth, la recuperación de su hijo fue una combinación perfecta entre la ciencia, la fe y la esperanza: “Hoy agradecemos infinitamente a Dios por la salud de nuestro bebé, por ese milagro maravilloso que nos permitió ver en él”, expresó con gratitud.
La historia de esta familia también es el reflejo del trabajo articulado entre el equipo médico, el personal asistencial y el acompañamiento humano brindado durante todo el proceso: “Estando en la Clínica Bolivariana tuvimos una excelente atención. Además, contamos con el apoyo de la Fundación UPB, que nos acompañó y sigue estando presente”, recordó Cesar Eguis, padre de César Camilo.
Este testimonio nos recuerda que cada vida es un milagro que merece ser acompañado y que cuando la fe de las familias se une con el compromiso humano de los equipos de salud, la fragilidad se transforma en fortaleza.
Programas como Milagros de Vida de la Fundación UPB demuestran que trabajando unidos es posible que estos bebés tengan un futuro lleno de amor y sueños por cumplir.
Por: Karolyn González Salgado – Agencia de Noticias UPB Medellín.
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