Salud mental, un problema en incremento

12 nov. 2019 En: Más Bienestar Tiempo de lectura: 2 min
 
Conoce más sobre la salud mental

De acuerdo a la OMS La salud mental se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.
 

En la actualidad, es un tema que preocupa mundialmente, ya que son diversos los problemas que hacen que una persona pueda sufrir este tipo de afectaciones, a tal punto que tener una mala salud mental puede desencadenar en trastornos que no le permiten a un individuo seguir el rumbo normal de su vida.

¿Enfermedades mentales o afectaciones de salud?

Generalmente, se puede hablar de enfermedades mentales o de afectaciones de salud mental, esta última refiriéndose a las condiciones inherentes del ser humano y que, en muchos casos, no se pueden evitar, como por ejemplo aquellas que generan conflicto, dolor y afectación en las emociones. Por ello, es importante poder identificar los signos de alerta generales para saber cuándo realmente se debe tomar la decisión de buscar ayuda.

Así mismo, se debe tener en cuenta que hay síntomas que cualquier persona puede presentar en algún momento de su vida, pues no siempre un individuo triste sufre de un trastorno mental o de un cuadro de afectación mental, ya que este tipo de respuestas emocionales hacen parte de la condición humana, pero sí se puede hablar de un trastorno cuando se presenta una continuidad en el tiempo o una intensidad en los síntomas.

Según Vanessa Bedoya Román, líder psicosocial de Bienestar Universitario de la Universidad Pontificia Bolivariana, dentro de los signos de alarma generales están la desmotivación frente a actividades que antes generaban motivación, disminución en actividades físicas cotidianas, no querer cumplir con los hábitos rutinarios, dormir más de lo que comúnmente se duerme, disminución del apetito, entre otras.

De igual forma, indica que otras situaciones cotidianas que pueden dar indicios de alguna afectación mental, pueden estar asociada a las funciones cognitivas, por ejemplo falta de concentración en   el trabajo, poca productividad en las tareas, las personas se tardan más de lo normal a la hora de cerrar compromisos. “El aislamiento es un síntoma importante. La persona puede encontrarse más sola y tiende a no querer compartir con los que tiene a su alrededor. Evita salir a almorzar en compañía, pasa mucho tiempo encerrada en su habitación o sola en la casa y los espacios en familia ya no son tan frecuentes como antes. También podemos notar que la persona se vuelve agresiva y que muchas veces se confunde con respuestas “subidas de tomo”. Esto pasa cuando la salud mental se está afectando y tienden a canalizar el dolor de esa forma...”, puntualizó.

La depresión, la ansiedad y el estrés

Algunas de las enfermedades asociadas con la salud mental son la depresión, la ansiedad y el estrés, siendo las mayores causantes de tragedias por no ser tratadas a tiempo.

La depresión

Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión es una enfermedad frecuente que afecta a más de 322 millones de personas, es decir, un 4,4 % de la población mundial.

Es una enfermedad que tiene síntomas asociados al estado de ánimo de las personas y es considerada como un trastorno mental caracterizado por la presencia de tristeza, pérdida de interés o de placer, sentimientos de culpa, dificultades en la autoestima, trastornos del sueño, cambios en el apetito, sensación de cansancio y problemas de concentración o de atención.

La depresión se considera un trastorno serio, sobre todo, cuando es de larga duración, donde puede llevar al individuo que la padece a tomar decisiones que afecten su integridad.

La ansiedad y el estrés están relacionadas con una respuesta del organismo a situaciones que sentimos, no se pueden controlar. Según Vanessa, “los seres  humanos debemos tener estados de alerta, los cuales son esenciales para responder a nuestras actividades cotidianas. Lo que pasa con la ansiedad es que esos estados de alerta se desbordan y no hay un control efectivo sobre ellos, en muchos casos aparecen cuando existen elementos de orden subjetivo y emocional sin tramitar”.

La ansiedad

Según un informe de la OMS, en la actualidad hay 264 millones de personas que padecen trastornos de ansiedad. Esta patología se da más en mujeres que en hombres, y en Latinoamérica, Brasil es el país que más desórdenes de ansiedad padece con un 9,3 % de la población afectada, seguido por Paraguay, Chile, Uruguay y Argentina, dejando a Colombia en el séptimo lugar con un 5,8 % de la población que la padece. Una de las características de la ansiedad es la crisis de pánico; por ello, las personas empiezan a tener síntomas como taquicardia, sensación de que les falta la respiración, o angustia al hecho de morirse o a enloquecerse. De igual forma, hay un desborde de la activación del organismo tanto físico como mental, y el desconocimiento sobre lo que está ocurriendo hace que el individuo entre en crisis.

El estrés

Por otro lado, el estrés es un término que se aborda mucho en diferentes escenarios pero que también está asociado a que el estado de alerta de las personas se desborde, dando paso a somatizar los síntomas y causar enfermedades como la migraña, diarrea, cambios en el peso, mala memoria, insomnio, entre otros. Generalmente está presente en personas que desarrollan diferentes actividades y que experimentan una sobrecarga en sus quehaceres diarios.

¿Cómo prevenirlas?

Según Vanessa, “es innegable que algunos contextos en los que estamos inmersos puedan afectar  la salud mental de las personas, en este sentido las organizaciones también tienen el compromiso de fomentar entornos protectores y humanizados que promuevan el bienestar físico de las personas que habitan estos espacios. Así mismo el sector salud debe garantizar las intervenciones y tratamientos pertinentes para aquellas personas que frente a un malestar emocional requieran de medicamentos y tratamientos psicoterapéuticos. 

Es importante señalar que en cualquier caso es la persona la principal responsable   de tomar decisiones y emprender estrategias de autocuidado físico y mental frente a aquellas situaciones que estén generando alguno tipo de malestar y buscar las redes de apoyo necesarias que le permitan fortalecer sus estrategias de afrontamiento frente a las situaciones adversas.

Es importante que se desarrollen hábitos generales que propicien una buena salud mental, como hacer actividad física, alimentarse bien, cuidar los hábitos del sueño y tomarse el tiempo para compartir con los demás y con uno mismo. Para prevenir problemas de estrés son importantes las pausas activas cuando las jornadas son extensas, pues tomarse pequeños descansos entre las rutinas diarias ayuda a recuperar energía y a mejorar el desempeño en la actividad que se realiza.

Cuidar la salud mental es esencial para desarrollar plenamente las potencialidades de cada persona, por lo que es trascendental escuchar el cuerpo y la mente, pues nos puede dar indicios de que algo nos está generando malestar emocional.

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