Las palabras cruzan la vida, en forma de texto narrativo

29 oct. 2019 En: Divulgación Científica UPB Tiempo de lectura: 7 minutos
 
narracion literaria desde las personas

Etiquetamiento y biografía

— “¿Y cuál es la sentencia?”

Preguntó el viajero al oficial de la colonia penitenciaria, quien se apresuró en responder:

—“Nuestra sentencia no parece severa. Al condenado se le escribe en el cuerpo, con la rastra, la disposición que él mismo ha violado. A este hombre, por ejemplo, se le escribirá en el cuerpo: ¡Honra a tus superiores!” (Kafka, 2012, p. 136).

La rastra penetra la carne viva de los juzgados, inscribiendo la culpa, cada vez más honda, con meticulosa legibilidad. Durante las primeras seis horas, el atormentado padece el dolor de sus heridas, y con el transcurso de los días y los años apenas tiene aliento para gritar. Ya no ocurre nada más; la sentencia ha atravesado el cuerpo del condenado. El procedimiento es tan inhumano como eficaz. No hay duda, advierte el explorador ante el castigo. La máquina se compone de dos clases de agujas, acompasadas rítmicamente en su función. “¿Comprende el funcionamiento?”, pregunta el oficial (Kafka, 2012, p. 140). Mientras la larga perfora el dorso del individuo, vertiendo la tinta negra de la fórmula judicial, la corta limpia la carne y mantiene leíble la inscripción.

 
texto narrativo para iluminar la vida
La rúbrica penitenciaria se actualiza por doquier, anticipando su inminente repetición sobre el cuerpo de los condenados: “¡Creed y esperad!” (Kafka, 2012, p. 163). La profecía kafkiana subvierte la fantasía de la crueldad, localizándose en lugares existentes, tiempos definidos y prácticas concretas. La infinita y monstruosa distancia entre la ficción de los no-lugares y la realidad de un espacio determinado se desvanece ante sus evidentes similitudes. Y eso parece ocurrir aquí: la colonia

penitenciaria de Kafka, que engulle y mata a sus condenados mediante la sentencia de “indudable culpabilidad”, se hace consistente en nuestra realidad en virtud del creciente “sentimiento de peligrosidad” de los condenados. La inscripción se desplaza del cuerpo a la psique, formando y transformando la subjetividad del individuo hasta hacerlo capaz de cumplir la función que se espera de él: criminal, anormal, desviado. El rótulo tacha lo singular, el devenir ilimitado, confinando al ser a una categoría de lo bestial que se superpone al nombre propio hasta lograr su desaparición.

La potencia humana y sus múltiples posibilidades sucumben ante el procedimiento penitenciario, que se resiste a la contingencia y al azar; la novedad de lo distinto. Su lógica es el rechazo de la diferencia, lo innombrable, lo inclasificable, y su conquista radica en el control definitivo de todo pronóstico de peligrosidad. Toda etiqueta reprime la invención, la bifurcación, la imprevisibilidad; la potencia de ser. Grabar el cuerpo y la psique del individuo significa negar la posibilidad de creación y de variación, limitándolo a la mera reproducción y la repetición de lo dado.

El mundo kafkiano nos estremece porque se ajusta estructuralmente a nuestra realidad carcelaria en Colombia. Al igual que el viajero de En la colonia penitenciaria, aunque exceptuando su ajenidad frente a lo humano, nos acercamos al Programa Especial de Cambio (PEC) del Complejo penitenciario y carcelario El Pedregal, en San Cristóbal  Medellín, disolviendo las fronteras de la abstracción que nos separan del mundo de la vida, localizándonos, por las mismas razones, bajo otra comunidad de lo sensible, cuya conciencia se forja mediante las palabras de otro narrador, distinto al gendarme y el explorador: el propio autor, el biógrafo.

Narración como rescate de lo humano

Las palabras cruzan la vida constituye una poética de la invención, la disrupción, el reencantamiento de sí mediante el recuerdo, la memoria y la ensoñación, que detiene por un instante el eterno retorno del tiempo carcelario, por medio de un texto narrativo. A diferencia de krónos, el tiempo del encierro, que devora lo propio mediante la sucesión regular y repetida del momento, Kairós, el tiempo biográfico, instaura el azar y la oportunidad, tan poético como transgresor, donde aparecen los rostros y se alza la voz de 90 individuos que se nombran a sí mismos, evocando y recreando un mundo que les pertenece (38 hombres y 43 mujeres participantes del PEC y 9 talleristas-universitarios) (Ruiz, Rincón, Hoyos, 2019).

Esta experiencia biográfico-narrativa, que excede lo teórico y lo metodológico, se configura en una práctica ética y estética que convoca a biógrafos, participantes y talleristas, en un espacio plural y común de nombres, significados, sentimientos, anhelos y dolores compartidos. Nada nos resulta ajeno en la experiencia, porque la palabra emerge en su radical humanidad.

 

 
texto narrativo corto

 

 La narración de lo vivido configura una comunidad de la singularidad donde cada narrador se proyecta fuera de sí mismo en su relación con los otros, actualizando y ampliando sus comprensiones sobre el futuro de su pasado y su presente, mientras subvierte el pronóstico de repetición criminal. Estar privado de la libertad implica ser despojado de la posibilidad de pertenecer a la trama humana donde el individuo deviene homo-homo en virtud de sus lazos con otros: existir es coexistir, ser en-común, estar con-entre otros (inter homines).

La experiencia plural y las interpretaciones compartidas constituyen los anclajes éticos de esta práctica universitaria, que tiene como propósitos rescatar lo humano y habitar la vida con/entre otros en los espacios del encierro carcelario. La vida es movimiento y creación de vínculos, y nada resulta menos extraño a la condición biográfica, humana.

El encuentro narrativo nos permite enunciar y enlazar las palabras que cruzan sus vidas y las nuestras en virtud de sus múltiples semejanzas; las palabras son palabras humanas: las suyas, las mías, las nuestras. He aquí nuestra común humanidad.

 
 una narracion

Productos de la experiencia biográfico-narrativa

  
 
texto narrativo corto

Anclajes biográficos 

  • Quien desee comprender lo humano tiene que empezar por escuchar una historia. La palabra humana agujera la subjetividad encerrada, su silencio, inaugurando la escritura biográfica de los participantes. Ítaca, el poema de C.P. Cavafis, constituyó el primer anclaje biográfico de este recorrido plural, que convocó a hombres y mujeres a emprender el viaje hacia sí mismos, a través de las palabras que nombran su experiencia. El retorno a Ítaca, la propia vida, no resulta sencilla. El miedo, la duda, la soledad, los anhelos, asaltan a los protagonistas del relato, quienes transliteran el poema original adentrándose en su propia existencia:
Mi viaje hacia la drogadicción fue un camino demasiado largo, lleno de experiencias amargas.
No has de temer a los monstruos malignos, ni a los enemigos que se cruzan en tu camino;
nunca tales monstruos hallarás en tu camino si tus pensamientos y tu corazón están puestos en Dios". (Poema JJ, 2018)
 
las palabras cruzan la vida en texto narrativo

Ilustradora Anyi Bermúdez Mejía

  • Cicatrices, el poema de Piedad Bonnet, conformó el segundo anclaje biográfico en el descenso a las palabras. Las huellas imborrables de la subjetividad, nos permitieron entender los vínculos que unen a los participantes con el mundo, así como sus sentimientos de amor, pérdida, duelo, nostalgia, alegría. Las palabras viajaron desde su autor a otros destinatarios del penal y de la sociedad civil, quienes recibieron el testimonio de hombres y de mujeres que se niegan a desaparecer en el espacio carcelario, el lugar del olvido. El regalo de palabras avivó el sentimiento de humanidad, instituyendo el tiempo del encuentro, la ilusión:  
¡Hola amigo! En este momento, siento la felicidad y la alegría de saber que puedo compartir con alguien, aunque sea alguien anónimo, que sepa y pueda interpretar mis palabras y pueda sentir que esto no es algo fácil de pasar. Un encierro en el que tenemos que guardar una gran esperanza y fortaleza… pero, mira amigo, solo en este papel podemos plasmar muchas cosas: expresar que sentimos tristeza por este encierro, porque en realidad nuestros hijos son los que están pagando por nuestros errores". (Carta escrita por una mujer a un hombre, una amiga de la vida, 2018).

 

 
Cicatrices de Piedad Bonnet

 

  • El Principito de Antoine de Saint Exúpery sirvió de tercer anclaje biográfico para descubrir la humanidad de las palabras mediante la confidencia de un secreto. ¿Cuál es nuestro secreto? ¿Qué hemos aprendido de aquellos que nos han amado y, que, al mismo tiempo, sirva de herencia a nuestros seres más queridos, incluyendo a los miembros de este taller? La intimidad y la complicidad entre las mujeres abrió paso a las interpretaciones heredadas, así como a la donación de sentimientos al interior de la comunidad:
Alguien me enseñó que hay lazos más allá de madre e hijos, que somos amigos. Me enseñó que los sueños se pueden hacer realidad". (Secreto de mujer, NC, 2018)
Sabes que en la vida siempre debes tener un gran amigo, un confidente. Por eso, la amistad hay que cultivarla día a día, que no se marchite, que no se apague; siempre mantener esa chispa encendida. Que cuando te vayas a marchar, retrocedas y siempre juntos". (Secreto de mujer, LP, 2018)
 
El Principito

Ilustrador Iván Erre Jota

  

Los hombres, por su parte, aludieron a los pequeños milagros, los pequeños gestos de fuga, que les permite subvertir el tiempo de la repetición: 

Hoy día 22 de junio de 2018 (…), por una de las ventanas, miré el cielo y vi la estrella más grande, luminosa y hermosa que yo haya visto en mi vida. Llamé a mis compañeros y se los mostré". (Pequeño milagro, N, 2018)
 
 los textos narrativos de El Pedregal
El domingo estuvo peluchín durmiendo en la ventana, y comiendo banano. Se quedó más de medio día en la ventana; cosa inusual, casi nunca se ve porque es muy arisco. Es una ave verde. Todos los días llega a las 5:30 a.m. a cantar a la ventana y a pedir que le coloquen el banano; como a eso de las 4:30 p.m. vuelve por segunda vez, y eso que hay veces llega con otros (sic) y se reúnen hasta tres pájaros a comer en la ventana; pero eso casi no se ve. En cambio peluchín llega todos los días a comer. Ya sabe dónde encontrar su alimento". (Pequeño milagro, A, 2018)

 

La escritura biográfica de los detenidos simboliza en acto la posibilidad de hablar en medio de la impotencia del encierro, la soledad, la añoranza.

Cada palabra testimonia el afán de los participantes por preservar su humanidad, y comunicarla al mundo.

 

 
narracion literaria

 

La palabra se convierte en un llamado capaz de restaurar la interacción con otros; los vínculos humanos salvan al condenado de su propia desaparición. El tiempo kairológico, biográfico, implica la posibilidad de devenir en un futuro con los demás, transformando el rechazo, el desprecio y el anonimato contenidos en el rótulo de peligrosidad, que suspende, aunque no definitivamente, la potencia de invención. Esta tarea rememora el papel de la universidad, en general, y de las humanidades, en particular, en tanto ellas poseen la fuerza y la capacidad para dotar al espíritu y al corazón humanos de nuevos recursos de interpretación y de acción en su relación con la vida (Ruiz, 2013, p. 9).   

 

Referencias

  • Kafka, F. (2012). En la colonia penitenciaria. En F. Kafka. Ante la ley. Escritos publicados en vida (129-163). Bogotá, Colombia: Debolsillo.
  • Ruiz, A. (2013). Universidad e investigación. Medellín, Colombia: Universidad Pontificia Bolivariana.
  • Ruiz, A., Rincón, D., & Hoyos, W. “Las palabras cruzan la vida”. Experiencia biográfico-narrativa en el Complejo penitenciario y carcelario El Pedregal. En A. Ruiz. (Coord.), Reintegración y resocialización en Colombia. Vulnerabilidad y prevención del delito. Medellín, Colombia: Universidad Pontificia Bolivariana.

 

Si quiere conocer más sobre esta investigación, lo invitamos a leer el artículo Reintegración y resocialización, compromiso de todos, en la Revista Universitas Científica Vol. 22 N°1.

 

  La descripción completa de los hallazgos y los resultados de esta experiencia se encuentra publicada en el libro:  Reintegración y resocialización en Colombia. Vulnerabilidad y prevención del delito (2019).

 

 

 

Nota aclaratoria

Este texto compromete la opinión de la autora que lo realiza; este no refleja necesariamente la posición del Programa de Divulgación Científica o de la Universidad Pontificia Bolivariana.

 

 

 
Docente investigadora Adriana Maria Ruiz
Por:
Adriana María Ruiz Gutíerrez
Doctora en Derecho
Docente investigadora, Escuela de Derecho y Ciencias Políticas
Categoría:

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