La Etnoeducación para construir cultura en la diversidad

Disponible en:Medellín13 may. 2019

Agencia de Noticias UPB - Medellín. La Licenciatura en Etnoeducación se mantiene como el programa de educación superior que concibe la multiculturalidad como ruta hacia la formación de líderes en las regiones más apartadas de Colombia. El pregrado, presente en 26 departamentos, cuenta con un total de 48 representantes de grupos indígenas que habitan fronteras del país que limitan con Brasil, Ecuador y Perú; su objetivo se basa en evitar el desarraigo a través de posibilidades reales donde la gente puede estudiar.

Un profesional en Etnoeducación se caracteriza por permitir a través del diálogo la construcción de conocimiento, la resolución de problemas territoriales, la defensa y protección de sus lenguas. Además, mantiene la cohesión en comunidad y es considerado como un docente distinto porque es capaz de pensar la multiculturalidad.

 

 
Mujeres de comunidades indígenas y afrocolombianas

 

La Licenciatura en Etnoeducación, con 50 años de antigüedad, surgió de un convenio con el Instituto Misionero de Antropología y se conoce como el convenio más antiguo de la Universidad Pontificia Bolivariana. “Es un convenio maravilloso que se ha materializado gracias a la UPB que ha cobijado a los misioneros que quieren llevar educación a las regiones más apartadas del país”, afirmó Olga Lucia Arbeláez, coordinadora académica de Etnoeducación y docente de la Escuela de Educación y Pedagogía.

En la actualidad, con 1.040 estudiantes matriculados, el convenio IMA-UPB tiene sedes en Toribío-Cauca, Puerto Asís-Putumayo, Valle del Sibundoy-Putumayo y Medellín. Estos lugares funcionan como centros tutoriales donde cada seis meses, en un lapso de 20 días, los estudiantes del pregrado cumplen con el 50 % de las asignaturas; el otro 50 % del tiempo es a distancia, para lo cual se les asigna un material con el fin de desarrollar su trabajo de campo.

 

 
Estudiantes de etnoeducación en centros tutoriales

 

En cuanto a riqueza de valores culturales, se trata de maestros indígenas, líderes campesinos y afrodescendientes, hablantes de sus lenguas nativas, a quienes por su ubicación geográfica y cultural se les hace complejo acceder a los centros urbanos, es decir, donde están las universidades. “A diferencia de un estudiante regular de pregrado, estas personas son muy conocedoras de las leyes, de su historia, de su grupo étnico y las problemáticas que hay allí”, comentó Adriana del Socorro Álvarez Correa, docente de la Escuela de Educación y Pedagogía, especialmente del curso Lengua y Cultura, miembro del Comité de Currículo de Etnoeducación e integrante del  grupo de Investigación en Lengua y Cultura

El objetivo del programa es potencializar a estas personas que trabajan por su comunidad a través de una formación interdisciplinaria en la que prima el reconocimiento de la lingüística, la antropología, la pedagogía y la investigación. Cuenta Olga Lucía Arbeláez que “siempre hemos buscado que estos estudiantes retribuyan algo a sus comunidades, sus trabajos de investigación no sólo son sustentados a sus compañeros, jurados, profesores, también a sus comunidades, de manera que su iniciativa quede incorporada y se pueda llevar a cabo”.

La etnoeducación está intrínsecamente ligada a temas que están sucediendo en Colombia. Por esta razón, se le da una fuerte participación a la mujer, ya que en los contextos indígenas las mujeres cumplen con determinadas labores como la crianza de sus hijos, el cultivo de la tierra, tareas domésticas y cuidado marital. “Ver que las mujeres se desplazan hacia los centros tutoriales a aprender es una ganancia significativa para el Programa; les permitimos ir con sus hijos, hasta con su grupo familiar completo, lo importante es crear un contexto en el que no haya motivos para que no estudien”, indicó Arbeláez.

 

 
Olga Arbelaez y miembros de comunidad indígena

 

La mayoría de estos estudiantes se convierten en portadores de sus saberes culturales, asociados a las prácticas alimentarias, ancestrales, de cultivo y medicina. La diversidad lingüística presente es definida por Adriana Álvarez como algo “extraordinario”, y busca el aprovechamiento de adquirir rudimentos de su lengua para que la estudien y la preserven, además de aprender el español.

Etnoeducación es una oportunidad para el país”, afirmó Olga Arbeláez, quien tiene la certeza de que, a través de la educación, estas comunidades tienen las herramientas necesarias para aprovechar sus riquezas culturales y ancestrales como una forma diferente pero efectiva de construir paz en Colombia.

Por Juliana Franco Valverde, Agencia de Noticias UPB - Medellín

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