Agencia de Noticias UPB - Medellín. Aprender un nuevo idioma para las personas mayores va mucho más allá de incorporar palabras o conocer otra cultura. Hoy, la neurociencia respalda que esta práctica fortalece la memoria, estimula la creación de nuevas conexiones neuronales y contribuye a un envejecimiento activo.
Con esta premisa, la Universidad Pontificia Bolivariana realizó un encuentro junto con el Centro de Lenguas y el Laboratorio de Neurociencias y del Comportamiento Humano llamado: “Mentes que aprenden, vidas que se transforman”, para entidades especializadas en la atención y el acompañamiento de personas mayores, y reflexionar sobre el aprendizaje de una segunda lengua como una herramienta que favorece el bienestar cognitivo y la calidad de vida.
Uno de los principales propósitos de la jornada fue derribar la creencia de que el cerebro pierde la capacidad de aprender con el paso de los años. Para Mariana Gómez, coordinadora del Laboratorio de Neurociencias y del Comportamiento Humano de la UPB, aunque el envejecimiento modifica la velocidad con la que se procesa la información, el cerebro conserva su capacidad de reorganizarse y adaptarse a nuevos aprendizajes.
“Aprender un nuevo idioma favorece procesos de neuroplasticidad y permite crear reservas cognitivas que ayudan a enfrentar de una manera más eficaz el deterioro asociado al envejecimiento”, explicó la especialista, quien comparó estas reservas con una caja de herramientas que fortalece al cerebro para responder a los cambios propios de la edad.
Durante su intervención, Gómez explicó que aprender una lengua activa redes relacionadas con la memoria, la atención, el lenguaje, las emociones y la interacción social. Además, señaló que la práctica constante fortalece las conexiones neuronales y favorece procesos como la neurogénesis en el hipocampo, región cerebral encargada de consolidar y recuperar los recuerdos.

Para Luisa Fernanda Mesa Silva, jefe del Centro de Lenguas de la UPB, otro de los desafíos consiste en transformar la percepción que existe sobre el aprendizaje de las personas mayores.
“Todavía persiste el mito de que hay una edad límite para aprender un idioma, pero eso no es cierto. Aprender siempre es posible y representa una oportunidad para descubrir otras culturas, fortalecer la confianza y mantenerse activo desde lo intelectual y lo social”, afirmó.
Luisa destacó que esta apuesta busca demostrar que el conocimiento no tiene fecha de vencimiento y que cada nuevo aprendizaje puede convertirse en una experiencia de bienestar.
Con esta apuesta, la Universidad busca demostrar que nunca es tarde para aprender y que el conocimiento continúa siendo una herramienta para transformar vidas. A través de experiencias como Fun & Learn, English Lifestyle Experience e inmersiones internacionales, el Centro de Lenguas ofrece escenarios diseñados para que las personas mayores aprendan inglés en contextos dinámicos, fortalezcan su confianza, interactúen con nuevas culturas y vivan el idioma desde experiencias significativas.
Más que enseñar una segunda lengua, la UPB promueve una forma diferente de entender el envejecimiento: una etapa en la que la curiosidad permanece vigente, el aprendizaje continúa generando nuevas oportunidades y el cerebro demuestra que siempre es posible construir nuevos caminos para seguir descubriendo el mundo.
Por: Liz Dey Monsalve - Agencia de Noticias UPB - Medellín.
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