Fortalecer la inclusión en la educación superior

Disponible en:Medellín16 oct. 2026

Agencia de Noticias – UPB Medellín. La inclusión en la educación superior también necesita ser medida para saber qué funciona, qué debe fortalecerse y cuáles barreras persisten en su implementación. Esa es una de las motivaciones del proyecto Medición del nivel de apropiación de las diez prioridades de la educación superior inclusiva con énfasis en discapacidad, un estudio de alcance nacional que busca generar evidencia sobre las prácticas inclusivas en las instituciones de educación superior (IES) de Colombia.

La investigación busca medir el nivel de apropiación de esas prioridades de educación inclusiva en las 368 IES del país, y establecer qué variaciones se producen después de una intervención institucional breve. Para hacerlo, se combinarán mediciones cuantitativas y análisis cualitativos para identificar buenas prácticas, barreras estructurales y diferencias entre las instituciones participantes.

Las diez prioridades para una educación inclusiva son: políticas institucionales, sistemas de apoyo, formación del talento docente, bienestar universitario, participación, articulación territorial, cultura institucional, uso de inteligencia artificial para la inclusión, apoyos financieros e investigación inclusiva.

El proceso es liderado por la Universidad de Pamplona (Norte de Santander), y cuenta con la participación de instituciones como la Universidad Pontificia Bolivariana, la Universidad de Santander, la Fundación Saldarriaga Concha y la Red Colombiana de Instituciones de Educación Superior por la Discapacidad (CIESD). Como aliados del proyecto figuran la UNESCO y el Ministerio de Educación Nacional.

Rossana Cuervo Botero, coordinadora de proyectos de educación y formación en la Fundación Saldarriaga Concha, afirma que el ejercicio surge de la necesidad de contar con evidencias que permitan conocer “si las acciones de inclusión realmente producen transformaciones reales en las entidades educativas”.

Aprender del otro

La investigación implementa una metodología llamada “colaboratorio”, fundamentada en la premisa de que las universidades aprendan unas de otras a partir de relaciones de mentoría, “de manera que aquellas entidades con mayor experiencia acompañen durante seis meses a otras que buscan fortalecer sus capacidades”, explica Laura Isaza Valencia, coinvestigadora en esta iniciativa y docente de la Facultad de Psicología de la UPB. El proceso inició con una convocatoria nacional a la que se presentaron 100 instituciones. De ellas fueron seleccionadas 12: seis mentoras y seis que recibirán acompañamiento.

Para la Fundación Saldarriaga Concha, esta dinámica de aprendizaje conjunto es uno de los elementos que hacen estratégico al “colaboratorio”: instituciones que trabajan “en una cocreación de soluciones en la educación superior inclusiva. Esta experiencia implica un ejercicio muy consciente de la capacidad técnica de los equipos, definir qué aporta cada entidad participante, cuáles son sus capacidades y cómo realmente garantizamos que una estrategia como esta, que se fundamenta en la investigación y en la evidencia, realmente sea sostenible”.

 
El rol de la UPB se enfoca en evaluar la efectividad de la metodología conocida como “colaboratorio”.

El rol de la UPB se enfoca en evaluar la efectividad de la metodología conocida como “colaboratorio”.

 
En el marco de esta iniciativa, la Universidad Pontificia Bolivariana organizó recientemente un foro sobre procesos de inclusión en IES.

En el marco de esta iniciativa, la Universidad Pontificia Bolivariana organizó recientemente un foro sobre procesos de inclusión en IES.

El rol de la UPB
La Universidad participa en esta iniciativa con la representación de cinco investigadores: Juan Camilo Suárez Escudero, de la Facultad de Medicina; Lina Estrada Jaramillo, de Derecho; Laura Isaza Valencia y Cruz Elena Vergara Medina, de Psicología; y Santiago Álvarez, psicólogo de Bienestar Universitario.

La UPB se encarga de estudiar el desarrollo de la metodología. El equipo analizará lo que ocurre antes, durante y después del colaboratorio, para identificar los factores que favorecen su funcionamiento y las dificultades que pueden surgir durante su implementación.

El alcance de la metodología busca ir más allá de las universidades participantes. Laura Isaza sostiene que “la intención es construir un documento técnico que será entregado a la UNESCO y al Ministerio de Educación con el fin de replicar esta experiencia del colaboratorio en otras instituciones”, tanto de nuestro país como del exterior.

En palabras de Isaza Valencia, esta posibilidad es especialmente relevante porque se trata de una experiencia “pionera en el ámbito latinoamericano” y las capacidades de investigación pueden contribuir a que los aprendizajes del proyecto lleguen a los ámbitos local, nacional e internacional.

Por su parte, María Isabel Pinzón Ochoa, líder nacional de la Red Colombiana de Instituciones de Educación Superior para la Discapacidad (CIESD), coincide en el carácter novedoso de la experiencia: “a nivel de Colombia no hemos tenido un trabajo articulado como el que estamos teniendo ahorita y sobre todo en la parte de educación superior inclusiva”.

En este estudio, la UPB contribuye con su impronta humanista, científica y transformadora en beneficio de una educación superior inclusiva.

 

Por Federico Hoyos Gutiérrez. Equipo de Divulgación Científica y Comunicaciones.

Imágenes: Federico Hoyos Gutiérrez.
Portada: ilustración elaborada con Google Gemini, herramienta de inteligencia artificial.

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