Agencia de Noticias - UPB Medellín. Acompañar a una familia que atraviesa la pérdida de un bebé no consiste en encontrar las palabras adecuadas para hacer desaparecer el dolor, consiste en estar presentes, escuchar y reconocer una experiencia que, aunque muchas veces se vive en silencio, necesita ser validada.
Según la Organización Mundial de la Salud, “la pérdida de un bebé sigue siendo un tema tabú, aunque cada año hay alrededor de 1,9 millones de mortinatos. Sin embargo, las muertes prenatales no se registran sistemáticamente, ni siquiera en los países desarrollados, lo que lleva a pensar que las cifras todavía podrían ser más elevadas”. Además, a esta realidad, se suman las muertes durante los primeros días de vida y las pérdidas que ocurren en etapas más tempranas del embarazo.
Pero, más allá de las cifras, estas experiencias plantean la necesidad de brindar una atención sensible y un acompañamiento que reconozca el dolor de las familias y respete sus tiempos. Para Rosario Barguil Rodgers, Médica, Especialista en Gerencia de la Economía y Finanzas de la Salud, Magíster en Bioética y Bioderecho y decana de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad Pontificia Bolivariana, la pérdida de un bebé durante el embarazo, alrededor del nacimiento o en los primeros días de vida, transforma la vida de quienes esperaban su llegada.
"Detrás de cada pérdida hay una historia de amor, de sueños y de expectativas que se ven interrumpidos de manera inesperada. Los padres y las madres imaginan, proyectan, aman y construyen ilusiones desde el momento en que conocen la existencia de ese hijo”, comentó.
Escuchar sin juzgar, respetar las emociones y reconocer la importancia de la pérdida, son algunas de las acciones que pueden ayudar a las familias a sentirse comprendidas durante el duelo, por parte de sus seres queridos, amigos y profesionales de la salud.
En esta medida, la experta comparte algunas recomendaciones para acompañar sin minimizar, juzgar o apresurar el proceso de duelo:
Asimismo, la Fundación UPB, a través de su programa Milagros de Vida, brinda espacios de orientación y acompañamiento a las familias que enfrentan procesos de duelo. Estas acciones buscan ofrecer escucha, apoyo y herramientas que contribuyan a su bienestar integral, desde una atención sensible, permitiendo que las familias encuentren un espacio de comprensión y apoyo.
Finalmente, Rosario Barguil deja un mensaje para quienes atraviesan esta experiencia: “No importa cuántas semanas de embarazo tenían, cuánto tiempo vivió su hijo o cuánto alcanzaron a compartir con él; el amor que sienten por ese bebé tiene valor y la tristeza que hoy experimentan merece respeto y comprensión. A los padres: ustedes también tienen derecho a llorar, a sentirse vulnerables, a pedir ayuda y a ser acompañados. Su bebé forma parte de su historia y esa historia merece ser escuchada, honrada y acompañada con compasión”.
De esta manera, hablar y visibilizar el duelo gestacional, perinatal y neonatal, además de honrar la memoria de los bebés que partieron demasiado pronto, permite reconocer el amor, la historia y el dolor de estas familias, que merecen ser comprendidas y cuidadas con sensibilidad y solidaridad.
Por: Karolyn González Salgado – Agencia de Noticias – UPB Medellín.
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