Despliegue de valores saberes y poderes

5 oct. 2017 En: CineMétodo Tiempo de lectura: 5 minutos
 
Mapa del viejo mundo
Venden nuestros ríos contra nuestra voluntad, venden nuestros pozos, nuestros lagos y la lluvia que cae sobre nuestras cabezas, por una ley; compañeros es increíble, no nos permiten recoger el agua que cae de la lluvia por esa ley. ¿Y quién se queda también con la lluvia? Una compañía cuyos propietarios están en Londres y en California, compañeros. ¿Qué más nos van a robar ahora, el vapor de nuestro viento, el sudor de nuestra frente? Pues yo les digo que todo lo que van a conseguir de mi es una buena meada". – Daniel

 

La anterior muy bien podría ser el fragmento que sintetiza el libreto que intenta reflejar por una parte el proceso histórico de una conquista, resultando infructuoso, carente de conectividad en la narrativa del filme, y por otra, una vez instalado el modelo neoliberal en Bolivia al igual que en toda Latinoamérica, una protesta que ha de generar movimientos sociales, este momento coyuntural será representado con la “guerra del agua” en abril del 2000, pondrá en evidencia los antagonismos de la propia dinámica  de la globalización, las transformaciones motivadas por la apuesta de ese nuevo modelo impuesto (Rojas Ríos, 2015). A esta movilización popular se le llamó La Batalla Final, como respuesta a la privatización del agua, al despojo y saqueo al que el pueblo de Cochabamba había sido sometido, especialmente, desde 1985 (Subversiones, 2013).

También la lluvia, filme de origen español, cuarta película de Icíar Bollaín como directora, guion de Paul Laverty, drama situado en Cochabamba, Bolivia y protagonizada por Luis Tosar (Costa), Gael García (Sebastián) y Juan Carlos Aduviry (Daniel – Hetuey).

El filme nos traslada al año 2000, narrando tres historias paralelas, representada en varios cuadros entre el pasado y el presente del drama, así se podría dividir este filme. La primera de las historias, de la que se ha de derivar la segunda, es la de un equipo de producción español cuya pretensión es rodar una película basada en la conquista española de América. La segunda, mientras la producción se lleva a cabo, ocurre otro viaje temporal ubicando al espectador alrededor de finales del siglo XV y principios del siglo XVI, en locaciones donde el coloniaje, el sincretismo, se muestra con plenitud tras la explotación de los indígenas en la búsqueda del oro, por parte de los españoles. La tercera historia, en la que recae el peso de la narración, es el inicio de una movilización popular, que no sólo ocurría en respuesta a las políticas de la privatización y la mercantilización del agua, sino que emergía una demanda por la defensa de lo común, por reclamar opciones para prácticas de democracia participativa y sobre bases equitativas.

Hay una ruptura en el tiempo escénico, no entre cuadro y cuadro, pero sí entre el primero, segundo y tercer acto de la película. El primer acto es evidente, la presentación de los personajes, Costa el productor ambicioso, identificado con la explotación del trabajo, Sebastián, el director, cuyo idealismo va desapareciendo en el desarrollo de la historia y Daniel, un poblador de Cochabamba, luchador por la defensa del bien común, principalmente del agua, sus escenas están cargadas de energía, todo lo que le ocurre a Daniel parece auténtico, la fuerza política de este personaje inicia en el momento en que la empresa local encargada de administrar los recursos hídricos, cierra los pozos de agua que la comunidad ha recolectado de la lluvia.

El segundo acto se muestra a partir de la emergencia de los movimientos sociales, Daniel como líder en la Guerra del Agua comienza a imposibilitar que la producción continúe con la grabación de escenas. Costa habrá de participar con mayor fuerza, solo con el propósito del beneficio propio; para lo cual cree sobornar a Daniel buscando evitar su participación en los movimientos de lucha social. Sin embargo, Daniel continúa participando en la lucha social, es detenido y se le pide grabar la última escena, la más importante según Sebastián, por lo cual Costa ha de cometer el delito de cohecho. Una vez terminada la escena, el equipo se prepara para huir de la crisis social que se vive ya en Cochabamba. El cierre de la película se plasma en un tercer acto, bajo un productor redimido. Una despedida fraternal.

En esta película podemos ver cómo se introducen personajes que no toman protagonismo hasta que el espacio se ha transformado, los cuadros no llevan un orden cronológico, son más bien el resultado del encadenamiento de las historias, la obra completa la podríamos catalogar como drama de personaje (García Barrientos, 2007), pues casi toda la acción recae en la interpretación de Daniel – Hetuey y en la configuración de lo real y lo actuado.

Desafortunadamente siempre se regresa a la parte de la producción cinematográfica, y a las inverosímiles actuaciones de Costa y Sebastián, que no despiertan ni se sienten provocados por el movimiento social que se gesta desde la desesperada lucha por la escasez del agua; hecho que pone de relieve el hiperindividualismo en el que vivimos bajo este sistema neoliberal. Por lo tanto, el viaje moral de Costa es muy desafortunado y  termina siendo una actuación mecánica que no le saca jugo a su realidad.

Sin embargo, el aprendizaje de este filme es sin duda que la soberanía reside en los pueblos, que Latinoamérica se encuentra en constante saqueo de sus recursos, explotación de los pobladores desde el colonialismo del siglo XV, pasando por el imperialismo que vivimos hasta el siglo XX y la globalización a través del capital volátil que reclaman los lugares de cara a la fase contemporánea. Esto se observa cuando los territorios locales son demandados por capitales internacionales para desangrar sus recursos. Es posible afirmar por analogía que, a través de los siglos, continúan las venas abiertas de América Latina (Galeano, 1971), el poder efímero de los de arriba se derrumba ante los de abajo en movimiento puesto que “la verdadera tragedia de los pueblos no consiste en el grito de gobierno autoritario, sino en el silencio de la gente” Martin Luther King.

 

Bibliografía

  • Galeano, Eduardo. Las Venas Abiertas de América Latina. Montevideo 1970.
  • García Barrientos, J.L (2007) Análisis de la dramaturgia: nueve obras y un método. Madrid: Fundamentos. Recuperado a partir de https://books.google.es/books?id=Uv0FvVRMLl8C&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false
  • Rojas Ríos, C (2015). Conflictividad en Bolivia (2000-2014): ¿cómo revertir la normalización de la presión social? (primera edición). La Paz: Friedrich Ebert Stiftung.
  • Subversiones (2013). La Guerra del Agua (Cochabamba, Bolivia, abril 2000) [Agencia autónoma de comunicación]. Recuperado a partir de https://subversiones.org/archivos/7440

 

Autoras de la crítica

Aura González Serna - aura.gonzalez@upb.edu.co

Luz Stella Carmona - luz.carmona@upb.edu.co

 

 

 

Nota aclaratoria

Este texto compromete la opinión de las autoras que realizan el texto; este no refleja necesariamente la posición del Programa de Divulgación Científica o a la Universidad Pontificia Bolivariana.

 

 

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