Metrópolis: una ciudad mediada por el corazón, entre el cerebro y las manos

14 ago. 2018 En: CineMétodo Tiempo de lectura: 5 Minutos
 
Metrópolis

Metrópolis es una película catalogada como una obra maestra del género ciencia ficción pero que, sin duda, podría interpretarse como una denuncia política y social con algo de drama y romance; escrita por Fritz Lang y su esposa Thea von Harbou, inspirándose en una novela de 1926 de la misma Von Harbou.

Su duración es de 153 minutos en la primera versión alemana estrenada en 1927 y 146 minutos en la restauración de 2010. Dirigida por Fritz Lang y la Productora alemana UFA, protagonizada por Gustav Fröhlich (Freder) y Brigitte Helm (María); un clásico del cine mudo con algunos intertítulos en alemán, considerada una de las grandes películas del cine expresionista alemán.

La síntesis

La gran pólis gobernada por Johan Joh Fredersen, es una megalópolis clasista, donde los obreros son obligados a vivir en el inframundo al mejor estilo de la divina comedia de Dante, una alegoría a la cristiandad con figuras como la torre de Babel, los siete pecados capitales, la muerte, el mediador (salvador) y María (la pecadora y la otra). Pero también a la lucha de clases, la revolución industrial al mejor estilo manchesteriano, la automatización, robotización y la rebelión no de las máquinas sino contra las máquinas, cuando los obreros incitados por la “Robot María” intentan destruir el mundo superficial, el de la clase intelectual (el cerebro). Sin embargo, Freder y María (la otra, la no robot, la del corazón) intentan detenerlos apelando a la bondad y lo consiguen muy a pesar de Rotwang y su sed de venganza. 

 
Metropolis película
Película futurista, de gran majestuosidad arquitectónica, al mejor estilo de Fahrenheit o Asimov. Allí aparece la mujer, en la figura de María, personificando el carisma y la lucha, la defensa de la causa de los trabajadores hacia la espera del mediador. Aparece Freder (el hijo de Fredersen) personificando la justicia y la igualdad como elementos fundamentales de la convivencia.

Freder persigue a María o quizás viceversa, se unen, se miran, descubren la verdad de un inframundo hostil e injusto, donde las máquinas se alimentan de los obreros. La máquina asfixiante que reemplaza mano de obra, que agota, mata, agobia; es allí donde Freder decide unirse a la causa de María.

La conclusión y el contexto actual

Obra maestra de la cinematografía mundial que trata la relación entre el moderno sistema capitalista y la configuración de las sociedades clasistas, en un contexto casi onírico o sobrenatural. Aborda la robotización, automatización y la inteligencia artificial que emula o trata de emular el comportamiento humano a través de la máquina.
 
Metropolis película

Si se quiere, es la pregunta permanente de si es la máquina la que programa al humano o viceversa; elementos concomitantes de lo que hoy en día configura las discusiones éticas y la dialéctica de lo que ha devenido en la 4ta revolución industrial.

En este sentido, la pregunta por el cuerpo, lo humano, el trabajo, la razón, la justicia y la igualdad, nos debe necesariamente llevar a la pregunta por la relación hombre-máquina, cuerpo-técnica, razón-corazón y sobretodo preguntarnos como Marcuse:

¿Si la mecanización y la homogeneización pueden algún día ayudar a que el centro de gravedad no esté en las necesidades de producción sino en la arena de la libre realización humana?”. 

Más allá de la discusión ética sobre la suplantación del hombre por la máquina, es la pregunta por lo humano en lo técnico, y viceversa. No se trata de dotar de vida humana a la máquina, ni de lo contrario, sino de entender cómo los desarrollos de la ciencia y la técnica nos ayudan a mejorar la calidad de vida de todos, pues muy a pesar de las fantasías del capitalismo manchesteriano, podrán hiper-tecnificarse las sociedades a través de la mecanización y la robotización industrial.

Pero hay algo claro: y es que los robots no consumen, y el consumo es el motor del sistema capitalista de producción y, sobretodo, es la fuerza del sentido, del corazón, lo humano, la imaginación, la locura y la sinrazón lo que ha permitido que la ciencia y la técnica avancen como hasta hoy. Esto nos plantea Metropolis: una lucha por el amor, la justicia y la igualdad, una lucha permanente por la vida, por lo humano y sobretodo por ese mediador entre las manos y el cerebro, que es al final de cuentas el corazón.

 

Aquí puedes ver el trailer

 

 

Nota aclaratoria

Este texto compromete la opinión del autor que realiza el texto; este no refleja necesariamente la posición del Programa de Divulgación Científica o a la Universidad Pontificia Bolivariana.

 

 
Javier Fernández Ledesma
Por:
Javier Fernández Ledesma
Ingeniero industrial
Facultad de Ingeniería Industrial
Categoría:

Artículos que te pueden interesar

Universidad sujeta a inspección y vigilancia por el Ministerio de Educación Nacional. Resolución 17228 del 24 de octubre de 2018 - 6 años.
Otorgado por el Ministerio de Educación Nacional. Nit UPB: 890.902.922-6. Todos los derechos reservados