Metrópolis (1927): un hito en la ciencia ficción

14 ago. 2018 En: CineMétodo Tiempo de lectura: 3 Minutos
 
Metrópolis

¡Asombrosa!

Metrópolis (Fritz Lang, 1927) es un hito para el cine moderno y el arte en general que impactó profundamente en las conciencias de muchos espectadores. La UNESCO en el 2001, la clasificó como parte del patrimonio fílmico de la humanidad. 

Sitúese por un momento en el año 1925, en el que el cine orquestado, ausente de diálogos sincronizados y a blanco y negro aún estaba en pleno auge. Época en la que los bailes, dramas, romances y comedias son temas habituales para el desarrollo de la trama de una película. De repente aparece algo diferente. Una trama que nos muestra de cerca una visión del futuro, la tecnología, la relación entre el hombre y las máquinas, y presenta una gran innovación: efectos especiales visuales sincronizados. 

La ciencia y la tecnología están presentes en toda la película, mostrando ambientes futuristas de ciudades densas con medios masivos de transporte, equipos de telecomunicación y sistemas de control remotos.

Adicionalmente, resulta de alta novedad la presencia de la “Maschinenmensch”, un robot, obra maestra de la genialidad de un inventor (al servicio del poder), que claramente conoce y gobierna diferentes ciencias: la electricidad, la química y los movimientos sincronizados de mecanismos para transformar cosas.

Son quizás dos transformaciones, ambas de máquinas, las que más me llaman la atención: La primera, la conversión en “monstruo traga hombres – obreros” de la maquinaria sincronizada que produce la energía de la ciudad. La segunda, y que más ha trascendido, impactando artistas pop como Madona y Freddy Mercury, es la transmutación de la macabra “Maschinenmensch” en la figura de María. En ambas escenas, el director y su equipo técnico no escatimaron detalles para conseguir efectos impecables, bien narrados y que generan estupor en los espectadores.

Metrópolis puede ser considerada por algunos una narración con muchas semejanzas a los cómic de aventura de occidente. La lucha entre los buenos y malos, opresores y oprimidos; la faceta bondadosa del ser humano en esta película, nos muestra la lucha contra la desigualdad, la diferencia de clases sociales, el diálogo como estrategia para la reconciliación mediado por un héroe inocente, mesiánico, que representa el corazón del hombre mediando entre sus pensamientos y sus obras. Por otro lado, la cara oscura, nos presenta villanos macabros, egoístas, pero que al final muestran evidencias de conciencia".

Son claras las referencias a las religiones Semíticas y resulta de interés hacer un estudio posterior, enfocado en los orígenes y significados de símbolos presentes en algunas de las escenas. Los aportes gráficos y conceptos visuales de la metrópolis, es decir: la ciudad electrificada, planeada, ausente de naturaleza, densa, estratificada y con alto tráfico de personas, generan una imagen de la ciudad del futuro. Dicho referente, ha servido de inspiración a muchas otras películas del género de ciencia ficción, solo por citar algunas recientes, el Quinto Elemento, Matrix y La Guerra de las Galaxias

 

 

Nota aclaratoria

Este texto compromete la opinión del autor que realiza el texto; este no refleja necesariamente la posición del Programa de Divulgación Científica o a la Universidad Pontificia Bolivariana.

 

 
Santiago Betancourt Parra docente investigador
Por:
Santiago Betancourt Parra
Doctor en Ingeniería
Docente investigador, Escuela de Ingenierías
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