Una mente brillante: creatividad, estrategias de afrontamiento y enfermedad mental

26 oct. 2017 En: CineMétodo
 
Imagen cine

Una mente brillante (título original: A beautiful mind, 2001, director: Ron Howard) es una película basada en la historia de Jhon Nash (Premio Nobel de Economía, 1994) que sufría esquizofrenia. Esta enfermedad es debida a alteraciones en el desarrollo del cerebro y tiene síntomas negativos (es decir, características que el trastorno les quita a quienes lo padecen, como la modulación afectiva), positivos (que le son impuestos a los pacientes, como las alucinaciones o los delirios), y en mayor o menor medida, alteraciones cognitivas.

Desde el punto de vista clínico, la representación de la enfermedad en el film es inexacta. Contrario a la creencia popular, es difícil imitar los síntomas positivos de la esquizofrenia y mucho más, los síntomas negativos. Además, en la película hay imprecisiones en cuanto al tratamiento del cuadro médico.

Por otra parte, considero que la presentación exacta de la esquizofrenia y de su tratamiento no es lo importante en la cinta, no se trata de un documental. Desde mi punto de vista, la película plantea un par de temas relacionados con la salud mental por los que vale la pena verla y sobre los que es interesante reflexionar: el primero es la relación entre enfermedad mental y creatividad y el segundo tiene que ver con la manera en que afrontamos los problemas.

En cuanto al primer tema, la investigación médica indica que tanto la creatividad como la esquizofrenia son heredables. En esta línea se ha demostrado que ambas tienen factores genéticos que pueden ser comunes a quienes tienen probabilidad de tener ambas características. Dichos factores se relacionan con el modo como se configura la arquitectura cerebral. Es así como la creatividad se ve potenciada en algunas personas con esquizofrenia (no en todas), siempre y cuando la gravedad de su condición lo permita. En este sentido, al preguntarle por qué creía que alienígenas del espacio lo habían reclutado para salvar el mundo, Nash respondió: “porque las ideas que yo tenía sobre seres sobrenaturales llegaban a mí del mismo modo que las ideas matemáticas. Por tanto, yo las tomaba en serio”.

En relación con las estrategias de afrontamiento, estas pueden ser pasivas o activas. No se trata de que unas sean mejores que otras, por ejemplo: en algunos tipos de cáncer, las estrategias pasivas que permiten trabajar al equipo de salud y dejarle hacer los tratamientos oportunos, pueden impactar de forma positiva sobre la evolución de la enfermedad; en la hipertensión, estrategias activas como desarrollar hábitos saludables, pueden mejorar el pronóstico. En la película se ve cómo, a pesar del sufrimiento, las estrategias adecuadas, pueden hacer más llevaderas las dificultades propias de una enfermedad tan seria como la esquizofrenia.

Referencias

  • Franco JG, Valero J, Labad-Alquezar A. [Minor physical abnormalities and clinical features in patients with schizophrenia spectrum disorders]. Rev Neurol. 2012;54(8):468-74.
  • Carson SH. Creativity and psychopathology: A shared vulnerability model. Can J Psychiatry. 2011;56(3):144-53.

 

Autor de la crítica

José Gabriel Franco Vásquez - joseg.franco@upb.edu.co

Psiquiatra, epidemiólogo, doctor en neurociencias y docente titular de la Escuela de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina, Universidad Pontificia Bolivariana.

 

 

 

Nota aclaratoria

Este texto compromete la opinión del autor que realiza el texto; este no refleja necesariamente la posición del Programa de Divulgación Científica o a la Universidad Pontificia Bolivariana.

 

 

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